foto: Tomada del facebook Oficial del artista

“Más que el funk, mi plato fuerte es la música cubana”

Adnaloy Hernández | 16/DIC/2018

Diálogo con Erick Alejandro, creador de Cimafunk, agrupación revelación del panorama sonoro cubano contemporáneo

Si los cimarrones de la época colonial hubiesen escuchado su funk afrocubano –que nada tiene de clandestinidad-, seguramente habrían bailado como Erick Alejandro, se vestirían como él y hasta llevarían su corte de cabello.  

Y es que bien se puede hablar de un estilo Cimafunk, proyecto musical que deviene sensación entre el público de todas las edades. Hasta un niño vio esta periodista cantando al descuido, casi sin percatarse, el estribillo que hizo popular al joven vueltabajero: Me voy, pa´mi casa.

Ese fue el primer tema promocional que llegó a estas manos y, al instante, ya era una más de las pacientes de Cimafunk, pues a pesar de abandonar los estudios de Medicina, Erick reencontró la manera de sanar almas, cuerpos y corazones, con altas dosis de buena música.

Buen funk afrocubano

Proveniente de una familia cristiana, sus incipientes encuentros con la música sucedieron en el coro de una Iglesia, donde por primera vez sintió, confiado, que su camino era cantar.

“Después fui al preuniversitario. Allí formaba algunos grupos y dúos, sobre todo de reggaetón y hip hop –rememora-. Al llegar a la Universidad, empecé en la agrupación Fulano de Tal, donde recibí la esencia de ese fuerte movimiento de la trova que caracteriza a mi provincia natal”.

Fue a partir de entonces que el joven Erick, estudiante de Medicina, comenzó a crear otras canciones con mejores textos y ritmos más alternativos.

Cuenta que en su primer viaje a La Habana entendió que allí debía vivir para lograr sus sueños musicales, que fueron más fuertes tras un concierto de Ray Fernández que le impresionó en demasía. “Por vez primera comprendí el éxtasis de estar en el stage, ante un público más grande”, confiesa el pinareño de nacimiento y habanero por elección.

Los aires capitalinos le llevaron a aprender un poco de producción y canto lírico, donde asegura que hubo transformaciones de su voz que no le gustaron. Emprendió entonces la proa de su esperanza a la casa de otro músico pinareño: Raúl Paz.

“Le dije que me sentía fuera del medio alternativo y necesitaba trabajar. Raúl aceptó y me invitó a un concierto grande en el que la gente empezó a conocerme mejor. Me llamaban para participar en discos y colaboraciones”.

Luego de acompañar con su voz a Raúl Paz y otros músicos cubanos como David Torrens, Hoyo Colorao y Liuba María Hevia –por solo mencionar algunos-, Cimafunk decide iniciar su carrera aparte, para fusionar la música funk, bien nutrida de los géneros cubanos más diversos.

Un día, se le ocurrió llamar a Robertico Carcassés. “Le dije que me gustaría participar en su proyecto como cantautor, que mi obra fuera interpretada por su grupo Interactivo. Escogió tres temas: “Sudando y chapeando”, “Alabao” y “Vivo para ti”, que tuvieron una buena aceptación por parte del público”.

Inquieto como su propia música y el título de uno de estos temas, sudando y chapeando Cimafunk siguió abriéndose camino a nuevos horizontes. Formó entonces la banda The Boys, en la que serían sus cómplices Hernán Cepeda y Dianela de la Portilla.

“Empezamos haciendo covers, nuestro objetivo era viajar en un crucero –precisa Erick-. El tiempo se dilató y el grupo era cada vez más conocido, pero cuando la cosa se puso buena, nos llegó la confirmación y nos fuimos”.

La brisa del mar le trajo nuevas influencias musicales y la idea de hacer un funk distinto, más afrocubano. “Al regreso, decidí empezar mi carrera como solista con el nombre de Cimafunk –cima, que viene de cimarrón, esclavos que crearon sus propios códigos de convivencia-, y a producir un disco”.

Aunque al inicio no lo tenía bien claro, empezó a agregar instrumentos a través de programas de edición digital, luego convocó a varios músicos para regrabar hasta que, casi sin darse cuenta, el álbum ya estaba hecho.

El disco por dentro, una verdadera terapia

“Terapia” es un collage de ocho canciones y de muchos estilos musicales. Más que el funk, mi plato fuerte es la música cubana, a la que le incorporo elementos de ese ritmo norteamericano”.

Pone de ejemplo a la cuarta canción del disco, “Parar el tiempo”, que según el artista, “empieza como balada pop, a lo Michael Jackson, pero sientes el tumbao de chá con una marcha media de bolero en las maracas”, explica.

Erick recomienda de manera especial “Me voy”, porque es novedosa, “Alabao” le encanta y el último tema que escribió del fonograma, “Revuelto”, que “salió de punta a cabo en un momento real de mucha inspiración y con un mensaje muy claro”.

Solo incluyó colaboraciones con Brenda Navarrete y Adriana Pimienta, pero le acompañaron excelentes instrumentistas talentosos que aportaron al sonido del álbum debut.

En retrospectiva, Cimafunk no está del todo conforme, pues le hubiese gustado tener más tiempo y experiencia, pero está feliz de haber cumplido su objetivo: que a la gente le guste sus canciones. “Creo que ha funcionado. Sobre todo en las presentaciones en vivo, veo cómo disfrutan mi música”.

En estos momento integra a la par el grupo Interactivo, que ha sido escuela y familia, y promociona su primer disco Terapia, con amplia aceptación de “pacientes”.

Ya cantó con Fito Páez, descargó en el escenario con Will Smith y, sin dudas, el éxito solo empieza para ese showman revelación que llena la escena con su estilo. Parafraseando uno de sus temas, lo que Cimafunk tiene y trasmite no se quita con pastillas.

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