Aprender música desarrolla el cerebro humano

Iris D. Abril | 22/FEB/2021

Especialistas aseguran que aprender a tocar un instrumento permite un mejor control motor y del área auditiva primaria derecha.

El aprendizaje musical propicia cambios muy positivos en la corteza cerebral de los seres humanos. De acuerdo con el artículo “Efectos de la música sobre las funciones cognitivas”, publicado en la Revista de Neuropsiquiatría de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, se transfroman de manera notable áreas del cerebro encargadas de la integración sensorio-motora multimodal durante el estudio de un instrumento .

Al respecto, los autores Nilton Custodio y María Cano-Campos explican que se ha demostrado “el efecto que produce la música en la reorganización cortical en personas invidentes con habilidades auditivas más desarrolladas, pues la privación de una de las áreas sensoriales como la visión puede incrementar las habilidades en otras modalidades”.

Asimismo sostienen el neurólogo y la profesora: “el acto de ejecutar una producción musical implica que el cerebro se active para leer una partitura, realizar movimientos específicos, mantener activa la memoria y la atención, identificar los tonos y controlar la afinación e incluso improvisar”.

Vinculado a ello, refieren que se ha encontrado significativamente mayor respecto a otras personas el cuerpo calloso de los músicos profesionales, en especial los que comenzaron sus estudios antes de los 7 años, con un cerebro en vías de desarrollo. “Es posible que el mayor tamaño del cuerpo calloso de los músicos permita una mayor velocidad de transferencia entre ambos hemisferios”, plantean los expertos.

De igual manera mencionan que algunas investigaciones señalan la relación entre ese aumento del cerebelo y la intensidad del entrenamiento musical (horas al día a lo largo de toda la vida), un cambio biológico que se refuerza en quienes inician los estudios musicales antes de los 7 años.

Citan los autores evidencias de que niños entrenados musicalmente durante un periodo de al menos cuatro años aumentaron de forma notable el volumen de sustancia gris en la corteza sensorio-motora y en el lóbulo occipital bilateral.

Esas investigaciones demuestran, además, mejoras en la tarea de control motor y en las tareas melódico-rítmicas, así como cambios en áreas cerebrales, como mayor volumen en el giro precentral derecho, en el cuerpo calloso y en el área auditiva primaria derecha, acotan Custodio y Cano-Campos.

Al considerar estos resultados de estudios que vinculan la música con las ciencias biológicas y médicas solo resta comenzar un aprendizaje musical a cualquier edad, y especialmente estimular el interés de los infantes en estudiar algún instrumento, no solo para convertirse en artistas sino también para tener un cerebro mucho más desarrollado.



Fuente:

Custodio, Nilton; Cano-Campos, María (2017). Efectos de la música sobre las funciones cognitivas. Revista de Neuro-Psiquiatría, vol. 80, núm. 1, enero-marzo, pp. 61-71.