Un genio de la música cubana en sus 125 años

Ana M. Torres | 6/AGO/2020

Homenaje al maestro de maestros, Ernesto Lecuona, en el día de su natalicio.

Es el compositor cubano cuyas obras, de excepcional calidad, más se han difundido en el mundo. Recibió clases del paradigmático holandés Hubert de Blanck en La Habana y de Ernesto Berumen en Estados Unidos. Estuvo entre los fundadores del Instituto Musical de La Habana en 1918. Fue uno de los creadores y el pianista acompañante de las puestas en escena (tanto en teatro como en televisión) de espectáculos inolvidables en Cuba, Estados Unidos y España, como el gran debut de La Única en “Niña Rita o La Habana de 1830”, donde La Montaner interpretó “¡Ay, mamá Inés!”, de Grenet, y “Canto siboney”, de Lecuona. También acompañó en múltiples escenarios criollos y del mundo a la inigualable Esther Borja, otra estrella de la cultura cubana, quien inmortalizó en su canto “Damisela encantadora”.

A la vida y obra de Ernesto Sixto de la Asunción Lecuona Casado tal vez uno de los acercamientos más escudriñadores del gran acervo musical que este creador legó a la cultura cubana y universal lo propone el documental Playing Lecuona, realizado en 2014 por Pavel Giroud y Juanma Villar. En torno al más universal de los compositores y pianistas de Iberoamérica comparten sus valoraciones e interpretaciones tres prominentes pianistas del jazz latino en la contemporaneidad: Chucho Valdés, Michel Camilo y Gonzalo Rubalcaba.

Lo que hizo Gershwin con el blues y con el jazz, lo hizo Lecuona con los ritmos afrocubanos”, expresa Michel Camilo en el documental; mientras que Chucho Valdés reclama, para quien considera “el padre de la pianística cubana”, “algo mucho mejor” que la placa indicativa del lugar donde murió en España. Entre las distinciones que recibió posmorten el compositor y pianista nacido el 6 de agosto de 1895 en Guanabacoa, cuna de relevantes artistas cubanos, se encuentran la evocación de su figura en el Pabellón de la fama de los compositores latinos.

Lecuona, más allá de su fructífera vida, trasciende en la admiración y el respeto con que músicos e intérpretes de hoy retoman obras tan legendarias como “María La O”, “Rosa la China”, “El Cafetal”, “Malagueña”, “Canto Carabalí”, “La Comparsa”,Danza de los Ñáñigos” y “Danza Lucumí”, “La Rapsodia Negra” y “Suite Española”, entre tantas otras, así como en las bandas sonoras de diversos audiovisuales y filmes norteamericanos, cubanos, argentinos, mexicanos y hasta uno chino producido en 2004.

Este verano, como parte de las propuestas diseñadas por el programa Rutas y Andares, que cada año promueve la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, los interesados pueden disfrutar de la Ruta especial De Roig a Lecuona. Además, en el transcurso del año, el Teatro Martí y otras instituciones y medios culturales se han propuesto en la Isla honrar el aniversario 125 del natalicio del genial músico cubano.

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