Tesoros de la música infantil cubana (7ma parte)

Alba Lucía Soto | 17/NOV/2020

Homenaje a Teresita Fernández, la más relevante creadora de música infantil cubana en el siglo XX.

Gracias a las canciones de Teresita Fernández (1930-2013) muchos cubanos, chicos y grandes, aprendimos a amar y a cuidar a los animales como el gatico Vinagrito, también comenzamos a disfrutar más el tintineo de las gotas de lluvia y a creer en la esperanza de lograr la paz entregando, como una flor, el canto y la alegría de al darnos las manos y danzar juntos.

Ella se definió como “una maestra que canta, en realidad, una maestra ambulante que gustaba de subir montañas, atravesar ríos, cultivar violetas y flores silvestres en una palangana”. Así de sencilla y profunda fue esa trovadora, cantautora, guitarrista y pedagoga cubana que llegó a convertirse, gracias a su ingenio artístico, su sensibilidad humana y su activa labor de promoción cultural, en uno de los más importantes paradigmas de la canción infantil en Cuba y América Latina durante el siglo XX y lo que va del XXI.

A Teresita la llamaron la Cantora mayor y la Juglar del amor. Se distinguió por componer canciones que incluían sonoridades del folclor campesino. Junto al mexicano Francisco Gabilondo y la argentina María Elena Walsh, la artista cubana figuró entre los más reconocidos cultores de la canción infantil para la niñez latinoamericana.

El debut de Teresita Fernández en La Habana, en 1965, fue junto a Las Hermanas Martí en la sala Arlequín. Meses después la joven santaclareña actuó con Ignacio Villa, Bola de Nieve, en el restaurante Monsigneur, en el Vedado. Asimismo condujo los programas de radio Musa traviesa y De regreso. Estrenó en la televisión nacional el espacio La casita de azúcar, en 1960. Fundó en el Parque Lenin la Peña de Los Juglares y musicalizó los poemarios Ismaelillo, de José Martí, y La Ronda, de Gabriela Mistral.

En reconocimiento a su vastísimo quehacer artístico Fernández recibió las distinciones Por la Educación Cubana, Por la Cultura Nacional y la Medalla Raúl Gómez García, además de los premios Los zapaticos de rosa y La Edad de Oro.

Varias cantautoras cubanas, entre ellas Liuba María Hevia y Rochy Ameneiro, mantienen en su repertorio las canciones más conocidas de Teresita Fernández: “Dame la mano y danzaremos”, “Mi gatico Vinagrito” y “Vamos todos a cantar”.

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