foto: Tomada de su Facebook Oficial

High Grass: la buena vibra del rock' n' roll en Cuba

Dana Caballero | 8/ABR/2015

Jóvenes músicos apuestan por género poco potenciado en el país actualmente

Alrededor de tres años atrás, el guitarrista Marciel Miranda y la cantante Kristina Odabashyan fundieron sus talentos en la creación de un proyecto musical que les ha procurado una buena vibra para su amor de pareja y el cariño, respeto y apoyo de los otros excelentes músicos que integran la banda High Grass.

La primera nota

Esta historia comenzó realmente hace cinco años, cuando Kristina llegó a Cuba para grabar su primer disco en solitario; entonces conoció a Marciel, uno de los músicos involucrados en esa producción fonográfica.

“Nos percatamos de que compartíamos los mismos gustos musicales. Se trataba de mi primer álbum y todavía no tenía definido cuál género quería trabajar, mezclaba muchas sonoridades. Con Marciel entendí que deseaba hacer rock' n' roll”, cuenta la joven intérprete.

Mientras su esposo advierte: “ella nació en Armenia. Procede de la patria de System of A Down, de Sher, es decir, porta un gen musical bastante fuerte”.

Acordes iniciales

A los once años de edad, Kristina asistía a una escuela de música, pero no le gustaba tocar piano. Comenta que entre los 15 y 16 años comenzó a interesarse por ese instrumento y a preparar sus canciones en formato acústico.

“Escuchaba en la radio a importantes grupos. Cuando llegué a Cuba a grabar mi disco, comprendí que debía ampliar mis conocimientos musicales y me propuse escuchar bastantes canciones de rock, R&B, rock' n' roll.

“De verdad definí mi preferencia musical junto a Marciel y luego en el trabajo con el grupo”, recalca.

Para Marciel, su experiencia musical coincide con “un pasado común para cualquier artista cubano que trata de sobresalir en el mundo de la música aquí, eso implica tocar todos los géneros que puedas y trabajar con varios proyectos”.

En su trayectoria profesional, este muchacho ha integrado las agrupaciones Paso Firme, la de Dayani Lozano. Luego, armó una con Jefry Lozano, el actual segundo guitarrista de High Grass. También permaneció por cerca de dos años en el grupo Moncada, donde reconoce que aprendió bastante sobre cómo mantener una formación musical.

“Más tarde me uní a Kristina, con quien he compartido mi vida por cinco años y el trabajo dentro de High Grass”.

Sobre sus motivaciones para conformar la banda, Marciel aclara: “Nunca tuvimos la idea de buscar músicos para que trabajaran para nosotros en el proyecto, sino que nos enfocamos en armar un grupo sólido y, como sucede en las verdaderas bandas de rock, intentamos que esa unión dure toda la vida”.

Tal idea la redondea Kristina al explicar que la novel agrupación defiende “la vibra del rock' n' roll en Cuba. Intentamos ser un grupo creativo, donde cada uno logre inspirar a los demás. Cuando tocamos juntos, sentimos una energía rica, experimentamos muchas emociones”.

Y es que High Grass les ha permitido explorar cualquier inquietud artística como instrumentistas y creadores. Según el baterista Marlon Yamian Marrero, quedó impactado con el concepto musical que trabaja Marciel en el primer disco de la banda.

Asimismo confiesa que participar en la grabación del primer álbum de Kristina resultó “una experiencia muy diferente a la vivida con otros productores musicales, pues ella y Marciel son muy exigentes y siempre logran sacar lo mejor de los músicos”.

Asegura este adicto al drums, que en cada proyecto siempre se ha adaptado al género que interpretan. Él ha tenido la suerte de aprender de importantes músicos cubanos como el trovador Raúl Torres, así como con los integrantes de las bandas Doble Filo, reconocida exponente del reggae, y Tesis de Menta, ícono del rock en la Isla.

Ahora alterna su trabajo en Qva Libre, donde comparte con 13 músicos que desprenden mucha energía, y en el pequeño formato de High Grass encuentra espacio para brillar como músico. “Debemos hacer muchos colores para que la banda suene bien. Cada cual logra aportar sus potencialidades a la sonoridad del grupo”, explica.

Las composiciones y letras en inglés, de la autoría de Kristina, reflejan vivencias propias y de amistades. “Escribí la canción “90 millas” porque me impresionan las historias de los emigrados cubanos, el sufrimiento por la separación de las familias. Normalmente, primero concibo las melodías, luego incorporo las palabras. Trato de abarcar diferentes temas”, expone la vocalista.

Estas piezas luego devienen en un verdadero regalo para los más exigentes oídos y sensibilidades, gracias a la maestría en la ejecución y los acertados arreglos musicales que realizan los chicos.

Ellos han recibido las más positivas críticas de figuras tan reconocidas como David Blanco, Ernesto Blanco y David Torrens, quienes han resaltado el novedoso tratamiento de los géneros que distingue a High Grass entre sus homólogas cubanas.

A estos criterios se suman las valoraciones del productor norteamericano Jacquire King, profesor de Marciel en el curso Mix with the Masters, que se imparte en Francia. En 2014, el cubano pudo conocer con este ganador de tres Premios Grammy, cómo se desarrolla el proceso de grabación. Además, le pidió opinar sobre la propuesta de High Grass.

“En ese momento, que andábamos un poco desanimados, nos levantó el espíritu, pues advirtió nuestras perspectivas de tener éxito ante el público y los medios”, dice con satisfacción Marciel.

Lo más importante: tocar

Hasta ahora, High Grass ha realizado pocos conciertos, pero su atractiva y bien lograda sonoridad promete ganarle muchos adeptos. Ya impresionó al auditorio que se reúne en el Maxim Rock; así como a los seguidores de David Torrens, quien ha invitado a la novel agrupación a sus actuaciones en el Pabellón Cuba.

Pero, el “momento mágico” de interacción con el público fue, sin dudas, la presentación en la más reciente edición del Festival Havana World Music (HWM). En este evento, los muchachos pudieron intercambiar con músicos cubanos y de varias partes del mundo.

Destaca Marlon que “la gente disfrutó la presentación, todos se quedaron atentos prestando atención a la banda. Fue la primera vez que tocamos las canciones del disco en vivo”.

Por su parte, Marciel asegura que todos se sintieron bien, cómodos en el escenario. “Quedamos contentos. Siendo el primer festival en que participamos, pienso que nos pueda abrir puertas para la promoción, sobre todo a nivel internacional”.

Entre las proyecciones a corto y mediano plazo, el joven alude la preparación del primer disco de la banda, que incluye 10 canciones ya grabadas. El álbum debe estar listo en julio o agosto de este año, momento propicio para que los medios de comunicación cubanos y el público conozca a High Grass y asista a sus conciertos.

En paralelo, serán estrenados dos videoclips: “Around me”, filmado durante la actuación en HWM, “donde la gente puede observar cómo tocamos en vivo;el otro será “90 millas”, debe mostrar una historia dramática, que recree la esencia del tema. Después de promocionar estos singles nos concentraremos en potenciar otras canciones”, anuncia Marciel.

Mientras se esfuerzan y disfrutan al máximo hacer música juntos, estos jóvenes artistas cubanos construyen una historia que los trascenderá, pues entre sus canciones muchos encontrarán las esencias necesarias y perdurables de la buena vibra del rock' n' roll en Cuba.

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