Una mirada al latin jazz

Ana M. Torres | 18/AGO/2020

Aquí se presenta un compendio de las valoraciones ofrecidas sobre el tema por Orlando Valle, Maraca, y Michel Herrera en el programa El portaje TV, de la televisión cubana.

El jazz latino proviene del jazz americano originalmente. Esta música data de la época de la esclavitud y antes tuvo su origen africano, mezclado luego con elementos europeos. Algo similar ha sucedido con el son cubano y otros géneros, comentó el destacado músico Orlando Valle, Maraca, en una de las recientes emisiones del espacio El portaje TV, de la televisión cubana.

“En Estados Unidos el jazz tenía unas características y en Cuba, otras. Lo que pasa que después se han ido mezclando. Se han ido aproximando desde el mismo inicio de las dos tendencias hasta que en algún momento los ritmos cubanos fueron muy interesantes. Hubo algunas personalidades de aquí que irrumpieron en el jazz americano y lo que hicieron fue llevar allá el sabor de Cuba”, explicó.

Para el multipremiado flautista resulta esencial distinguir entre el sabor y el swing. Sobre este último dijo que “en la música americana viene de algo que los cubanos conocemos como sabor, pero ellos (los anglosajones) le llaman swing. De todas maneras, hay una diferencia rítmica, aparte de las armónicas y melódicas, entre el jazz cubano y el americano, que incluso se toca a contratiempo. El son cubano tiene las síncopas que son diferentes a las ritmáticas norteñas. En resumen, se trata de lo mismo, pero de maneras diferentes. El sabor y el swing se refieren a lo que está bueno, está caliente, está rico para bailar, para escuchar. Así el latin jazz tiene swing y tiene sabor.

Asegura Michel Herrera, joven saxofonista, ganador primero y luego jurado del Concurso JoJazz, que la cuerda de metales dentro del latin jazz es fundamental, en primer lugar “porque es como la voz cantante de los temas. Muchas veces se hace una línea melódica, que viene de cualquier instrumento, como es el caso del piano, de la guitarra o del bajo, y la cuerda de metales es la encargada de recrear de manera más amplia ese espectro musical que te está sugiriendo el instrumento inicial, que casi siempre es armónico.

“Los metales tienen un rol protagónico dentro de la improvisación. Para mí la trompeta, el saxofón, el trombón, la flauta han sido instrumentos protagónicos dentro de la historia del jazz. La improvisación es un aspecto primario (del género). Es libre también, en el sentido de que depende de la imaginación de cada solista. En el caso de los metales, estos tienen un lenguaje bien definido”, apuntó.

Para el líder del proyecto musical Madre Tierra, que reúne a jóvenes exponentes del jazz en Cuba, “uno siempre tiene que ir a la tradición para saber de qué se trata el lenguaje de su instrumento. Luego eso se refleja tanto en el fraseo de una composición, como también en los solos, en las intertextualidades, otro de los recursos que se utilizan. Sobre todo, los instrumentos solistas deben conocer, dentro de la improvisación, la armonía”.

Referentes necesarios

Aludiendo el impacto que ha provocado en él Irakere, Orlando Valle comentó “la forma magistral en que Chucho Valdés orquestaba esa banda salvaje –en el sentido de que tenía una fuerza increíble–. En la música cubana hay un antes y un después de Irakere, porque esta agrupación viene a resumir lo mejor de la música popular bailable con lo mejor del jazz, con la creación de otras sonoridades, de otros temas, de otras corrientes que debemos estudiar por muchos años”.

A juicio del prominente instrumentista y compositor deviene fundamental estudiar los inicios del jazz, escuchar la obra de sus exponentes en distintas épocas. “Hay que también escuchar la música que se hace en África, en la India, en Brasil, en muchos lugares del mundo, y toda esa combinación de información irla volcando en lo que uno va haciendo”.

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