foto: Tomada de Pista Cubana

Christopher Simpson, una verdadera elevación en la música cubana

Adnaloy Hernández | 24/ABR/2020

Un acercamiento a cómo la música llegó a su vida para definirla de muchas maneras

Christopher Simpson es un nombre que, poco a poco, se está revelando en la música cubana por su buen desempeño como violinista, compositor, productor musical y director del grupo Elevación.

Cuenta que su vida estuvo rodeada de arte desde pequeño, pues sus padres son artistas visuales y en sus momentos de creación, delante del lienzo, la madera o el metal, ellos escuchaban música.

“Eran procesos bastante extensos, por lo que siempre estuve expuesto a escuchar, sobre todo, música clásica, rock en inglés, griega y trova cubana –precisa-. Ser impregnado de ese ambiente me marcó y fui desarrollando aptitudes de las cuales mis padres se percataron”.

Fue así que a los cuatro años de edad comenzó sus primeras clases de música aplicada al piano y, desde entonces, a pesar de su corta vida sintió la música como parte inherente de su ser. “Ahí me di cuenta que le dedicaría mi existencia”, confiesa.

Dos años más tarde, Christopher se presentó a las pruebas de ingreso del Conservatorio de Música Paulita Concepción, en la especialidad de piano. Luego de pasar los exámenes principales, le informaron que ese año no abriría la cátedra de piano básico y le ofrecieron otras opciones. “Yo escogí violín. Fue una elección natural, sin resistencia ni ataduras a lo que conocía, como si sintiera que era la decisión correcta”.

De los gustos musicales paternos salieron también sus primeros referentes, agrupaciones y artistas, entre los que no pueden faltar Queen, The Beatles, Deep Purple, Yes, Kansas, ELO, además de los nacionales Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, Carlos Varela, Paisaje con Río y Jottabich.

También menciona su preferencia por la música clásica -el estilo barroco fundamentalmente- y exponentes como Bach, Vivaldi y Handel. “En la escena de la música cubana de concierto quiero destacar a José María Vitier y, mirando más hacia atrás, a Ernesto Lecuona, Ignacio Cervantes y Manuel Saumell”.

Con cariño recuerda su primera presentación sobre un escenario, cuando tenía apenas seis años de edad. “Fue en 2002, durante un concierto en la Sala del Memorial Jose Martí, de la Plaza de la Revolución, tocando al piano cuatro obras a cuatro manos junto a mi profesora de ese instrumento”.

Realmente tocar en vivo y grabar en el estudio son dos experiencias completamente distintas para Christopher Simpson. “En el escenario uno está listo para lo que tiene que hacer. Aunque muchas veces esté sujeto a la improvisación, existe una presión con el público y con el momento que te llevan por un determinado camino en la interpretación de la música. Incluso, un sentido dramatúrgico de un concierto puede verse afectado por la reacción y el movimiento de los espectadores. Es un diálogo; mientras que en el estudio es un momento de meditación, de búsqueda de propósitos, de experimentación, de hallazgos –prosigue-. Es muy libre, una introspección para hallar a los demás. No sabría decir cuál prefiero, de ahí que elijo ambas”, explica el líder de Elevación.

Aunque se ha referido a algunas preferencias, en cuanto a géneros asegura no tener muchas. “Realmente he defendido casi todo tipo de música desde la versatilidad multiinstrumentista, en las funciones de productor y de director musical.

“Colaborar con bandas, aparte de la mía, me ha diversificado mucho el diapasón de posibilidades creativas, de hecho, siento a los géneros musicales más como medios de expresión que como líneas de composición. Para mí, el género está estrechamente vinculado con el mensaje y su estética”, concluye.

Esta entrevista es solo un primer acercamiento a la historia musical del joven Christopher Simpson, espere más adelante en Suenacubano otro diálogo sobre la actualidad de la carrera de este joven artista.

Más leídas