Las inolvidables gardenias de Isolina

suenacubano | 14/OCT/2013

La historia de “Dos gardenias” contada por Lino Betancourt, musicólogo y amigo de la autora…

“Dos gardenias para ti, con ellas quiero decir: te quiero, te adoro, mi vida…”. Así comienza uno de los boleros cubanos más bellos y reconocidos, nacido de la inspiración de Isolina Carrillo en el año 1945. Sobre la historia de esta pieza y sus intérpretes conversaron recientemente en el programa televisivo Nuestra Canción.

Isolina Carrillo tenía un alumno colombiano que trabajaba en una obra basada en gardenias. Cierta vez, la invitó a una fiesta de cumpleaños en su apartamento, situado en el edificio América, donde hoy se encuentra el teatro. Cuando ella entraba por el pasillo escuchó la algarabía, pero al tocar a la puerta se hizo un silencio sepulcral”, aseguró el musicógrafo Lino Betancourt.

“Al ver que nadie respondía, Isolina se retiró. Mientras caminaba por la calle Galeano, una alumna se le acercó a explicarle que el anfitrión no la había dejado pasar porque no quería negros en su casa. En ese instante se sintió rechazada pero tiempo después ese estudiante fracasó y un día le pidió ayuda económica. Ella había compuesto ‘Dos gardeniasʼ pero nadie la conocía todavía. Le dio un billete y le dijo que le entregaba además dos gardenias que lo acompañarían durante toda su vida, para que la recordara siempre. Esta es la versión que le contó a Carmela de León sobre cómo surgió la reconocida pieza musical”, prosiguió.

“Isolina decía que ‘Miedo de tiʼ era su mejor obra, y pensaba que cuando se conociera iba a gozar de un éxito extraordinario, sin embargo, fue lo que pasó con ‘Dos gardeniasʼ. La composición tiene una historia confusa pero su autora la consideró parte importante de su vida”, precisó el también amigo de la compositora.

“Dos gardenias” es uno de los boleros más cantados en el mundo. El intérprete aficionado Guillermo Arronte fue quien primero lo grabó en 1945, luego se convertiría en el esposo de la creadora. Pero la pieza se volvió famosa ese mismo año en México, en la voz de la gran bolerista Avelina Landín”.

“En Cuba fue más exitosa gracias a la grabación que hizo Daniel Santos, acompañado por la Sonora Matancera y con los arreglos de Pérez Prado. Estuvo entre las canciones más difundidas en el año 1947, era imposible caminar por las calles de La Habana sin escuchar ‘Dos gardeniasʼ. Después la grabó Fernando Álvarez y, según la propia autora, esta era la versión que más le gustaba. Antonio Machín la dio a conocer en España y también Europa”, aseveró Betancourt.

Cuentan que no había una victrola en los bares donde no se escuchara “Dos gardenias”. En esta obra, Isolina Carrillo puso alma, corazón y todo su talento artístico, para regalar una de las obras más grandes a Cuba y el mundo.