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Sue Herrod: Voto de silencio

MARINO LUZARDO | 29/ENE/2013

La escritora y compositora musical inglesa cuenta sobre su experiencia artística en Cuba, en declaraciones exclusivas para Suenacubano.com

Muchas veces escuché su nombre asociado al de otros músicos de nuestro país. Sabía de su interesante obra pero nunca tuve la oportunidad de tenerla a mi lado. Agradezco a suenacubano.com esa posibilidad que quiero compartir ahora con todos ustedes. Ahí les va este diálogo con la compositora y escritora inglesa Sue Herrod.

¿Cómo y por qué llega a Cuba?

Había estado en La Habana en 1989, vine a visitar a una amiga muy querida que recibía tratamiento médico y descubrí esta isla. Luego, en 1997 volví con otra amiga para la boda de su hermana en este viaje ¡me enamoré de un cubano! Volví de nuevo en 1998 para ver si esa relación tenía sentido, pero también porque estaba en un momento en que necesitaba hacer algo diferente, no quería quedarme quieta en Londres, quería vivir la experiencia de otra cultura, aprender otro idioma. Decidí venir y me quedé.

¿Qué le sedujo de La Habana y su gente?

Precisamente eso: la gente, la forma en que no tienen miedo de expresar sus sentimientos, su espontaneidad y, por supuesto, el cariño que me han demostrado. Me encanta esta ciudad también.

¿Qué referencia tenía de la cultura cubana? ¿Conocía a algún músico?

Conocía a Pablo Milanés, a Lázaro Ross y a Síntesis, no mucho más. Y, por supuesto, tenía referencias de otras cosas, especialmente de la política, que sabes que es un tema que siempre está ahí.

¿Cómo nace su colaboración con la danza en Cuba?

Cuando llegué a Cuba ya había dejado la composición. Había escrito para documentales, videos y para la TV —programas para niños—, pero en ese momento me había convencido de que era una vida demasiado aislada para mí. Aparte de ser músico, soy licenciada en Pedagogía y tenía mucho interés en enseñar inglés a niños utilizando la música. Entonces, me puse a pensar cómo podía desarrollar eso aquí.

Un día estaba en el Mella viendo ballet y una pareja bailaba algo de Prokófiev, era un espectáculo muy hermoso y contemporáneo, y me quedé fría. Me dije: ¿En qué estoy pensando? ¡Yo puedo hacer eso! ¿Por qué no he hecho cosas como estas? Entonces cogí toda la música que tenía y fui a ver a Andrés Allen, a Juan Piñera y a la gente del Ballet Nacional. Al fin me quedé estudiando con Andrés —unas de las experiencias más importantes y preciosas de mi vida—. Luego el Ballet Nacional me pidió que escribiera algo para un grupo de alumnos; un trabajo por su graduación. De esa manera colaboré con el BNC y con Danza Abierta, bajo la dirección de Marianela Boán.

¿Satisfecha con la interpretación que dieron desde el gesto a su música?

Bueno, creo que es más importante saber si ellos quedaron satisfechos con mi música porque fue un trabajo por encargo; ellos no bailaban mi música, yo componía para ellos. Pero para mí fue una experiencia muy interesante y de la que aprendí mucho.

¿Qué lugar ocupa un proyecto como “Quiet Nights” (QN) en su carrera?

UITS es el segundo proyecto de Quiet Nights, comenzó en 2002 cuando Andrés Alen me pidió hacer algo para musicalizar un texto. Me encontré entonces con la obra de Cummings, primer poeta posmodernista norteamericano, uno de los más grandes del campo experimental contemporáneo, un poeta lírico, atípico, con mucha espiritualidad, de un mundo extraordinario. No había leído nada igual. Seguí trabajando su obra y nació un ciclo de 13 o 14 canciones cuyo centro es la naturaleza, la vida, la muerte, el amor. Gracias a Andrés –lo debo tanto- este ciclo fue grabado con Diana, en 2006. Delio Ferrero (Scorpio) hizo la grabación, él también fue una persona clave en este proceso -lo conocí gracias a Dianita-. Delio creyó mucho en la obra, y en mí y por el conocí a Peña y Carlos Hevia, luego a Darsi. Y fue por Darsi que llegaron las grabaciones a Ernán López-Nussa y luego a Silvio Rodríguez a cual le gustó mucho al proyecto y, sin conocerme, se ofreció amablemente para que grabáramos en los estudios Ojalá. Pero me involucré en otro proyecto  -ahora me doy cuenta que realmente no he terminado en desarrollar a UITS- y todo se quedó ahí. No obstante, por suerte, me quedé conectada con los demás, hoy en día son ellos los que forman la base del equipo de QN.

Entonces fue solo el año pasado –2012– que Diana y yo nos conectamos por Facebook y al momento, decidimos emprenderlo de nuevo. Ya al final, parece que ambas estábamos listas, fue el momento. Al principio también iba a ser con Ernán López-Nussa pero luego él no pudo estar -pero fue él quien sugirió el teatro Karl Marx y el uso del escenario-; gracias a Ernán seguimos desarrollando esta idea asi.

Trabajamos duro por mucho tiempo en conceptualizarlo –aprovechando el talento de Idania del Rio- con las  "infatigables" Darsi y Yoana, detrás de todo. Mientras, con Alejandro Lugo (sonidista/productor) –con quien he trabajado mucho– íbamos buscando sonidos, elaborando y "trabajando" efectos para los arreglos más electrónicas – ¡disfrutamos mucho! Luego, llegó el momento de trabajar directamente con la poesía y aquí entró el poeta Omar Perez. Omar logró muchísimo con las traducciones y Osvaldo Doimeadiós grabó algunos de los poemas – ¡que lujo! Denis (Peralta) y yo trabajamos por más de un año en el orden, las partituras, los ensayos etc;  finalmente se hizo entre todos un arduo esfuerzo para crear en el Karl Marx – con todo el equipo - algo mágico, lleno de color y imágenes hermosas. Además, utilizamos mapping (gracias al talento de Mauricio Abad) por primera vez en este tipo de show en Cuba. Pusimos todo el proyecto en el escenario, con sonido 5.1 surround - ¡Peña! - mezclando sonidos más experimentales y electrónicos con un formato muy clásico, de piano y cuarteto de cuerdas. Contamos –un nuevo y gran placer para mí- con Aldo López-Gavilán, Darío Martín y un cuarteto de cuerdas de verdaderos virtuosos, y reunimos a algunos de los mismos músicos de QN 2010, Marietta González y Mauricio Gutiérrez. Y Diana (Diana Fuentes)… ella cantó como un ángel. La verdad, fue una experiencia inolvidable y con gente maravillosa.

 

 

¿Tendrá continuidad esta iniciativa?

Ya Quiet Nights es un proyecto con su propio equipo y la idea es que sigamos explorando y creando planes conjuntos. Pero, ahora mismo… ya sabes, después de trabajar en un proyecto me desconecto totalmente, es que ni quiero escuchar nada de lo anterior. La primera vez que me pasó eso tenía miedo, estaba muy preocupada de que quizás hubiera perdido el deseo y la capacidad de componer. Por suerte, entonces leí algo y encontré que a Paul Simon le sucede exactamente lo mismo: que se desconecta completamente y por largo tiempo. Entonces, si está bien para Paul Simon ¡¿debería estar bien para mí también, no?! Al pasar los meses empiezan nuevamente a brotar las ideas Hay una semillita; algo sobre el silencio individual y colectivo.

¿Y en ese tiempo de quietud qué hace?

Bueno, ahora mismo estamos enfrascados en terminar el DVD de Up into the Silence. Luis Najmías lo está dirigiendo con mucho amor y precisión. Luce hermoso. Tenemos mucho que hacer en muy poco tiempo porque queremos presentarlo a la gente. Además, escribo artículos y un blog cultural para agencias, guías de turismo. Escribo sobre Cuba, sus costumbres, su gente, cómo se organiza la vida aquí, en fin, sobre todo lo que me llama la atención. Me encanta hacer eso, son muy íntimos y llenos de detalles.

¿Cómo reciben esto sus lectores?

Creo que gusta mucho, es otra forma de mirar a Cuba que no sea desde el ron, el tabaco, la política; Cuba es mucho más y creo que es muy importante mostrarlo. Me gusta explicar los porqués de la jabita, los quince, El Rincón, el pan de la bodega, etc.; me gusta mostrar que la vida tuya y la de un inglés, por ejemplo, tienen mucho en común aunque el contexto sea diferente.

¿Cuánto se ha enriquecido su vida profesional y privada a partir de la cercanía a los cubanos?

No sé cómo responder esto, ha sido algo extraordinario. He tenido que abrir mi mente y asumir otros puntos de vista, ha sido grandioso, ¡con sus felicidades y sus luchitas!, pero emocionante. Una experiencia transformadora.

¿En perspectiva algún trabajo audiovisual?

Ahora lo que tengo en mente tiene que ver también con el silencio, como te dije. Pudiera incluirse en la próxima Bienal de Artes Plásticas, y puede que esté involucrado Osvaldo Doimeadiós —ojalá—, pues ambos quedamos enamorados de una idea multimedia que involucre a la poesía: quizás una instalación donde al entrar todo lo sensorial tenga que ver con el silencio y su poder. Pero para mostrar el silencio tiene que haber ruido, vamos a ver qué pasa. Me interesa mucho este tema; tiene mucho que ver con explorar una dimensión que me parece muy poderosa, espiritual, profunda.

¿Con cuáles de los músicos cubanos le gustaría coincidir profesionalmente?

Bueno, hay muchos. Hay tantos talentos aquí con quien sería un honor y un privilegio colaborar. Pero si tengo que nombrar uno ahora mismo… Me encantaría trabajar con Carlos Varela, me impresionó mucho en su concierto más reciente; ha escrito muchas canciones que me conmueven. Me encantaría trabajar de nuevo con Aldo, Diana, Ernán, y con el chelista Alejandro Martínez, con X Alfonso, Gonzalo Rubalcaba, Descemer Bueno, Roly Berío, Danay, Yasek Manzano, y con el maestro Leo Brouwer. Me parece que necesito una vida más…

Y ojalá nuestro sitio sea el puente ideal para que se conozca y se logre aunar el talento de todo el mundo. Así conocí a Sue, una inglesa cuyo tiempo se regía por el Big Ben, pero hoy se deja llevar por Radio Reloj y su inconfundible tic tac, que, irremediablemente, suena cubano.