foto: Tomada del Facebook Oficial del Artista

La música en la vida de Efraín Galindo

Adnaloy Hernández | 18/NOV/2019

El joven cantante y compositor explica por qué se dedica a la música y cómo ha evolucionado con ella

De pequeño, siempre tuvo inclinación por el arte y, sin pretensiones, afirma que fue la música la que le escogió. Desde entonces, Efraín Galindo ama dedicarse a ella, a cantarla y componerla.

“Me gustaba la actuación, interpretar las canciones que mi madre ponía mientras hacía los quehaceres en la casa, los temas musicales de películas y dibujos animados”.

Quizás su amor por la música está muy entrelazado a la soledad. “Siempre fui un niño solitario porque jugaba de manera rara. Tenía mucha fantasía y pocos niños podían entender mi creatividad y mis juegos –comenta-. En medio de toda esa locura, la música era la fuente de inspiración para crear historias y personajes”.

Para Galindo, ella tiene ese poder de transportar, de revivir los recuerdos con cada detalle y de remover los cimientos. “A finales de los años ochenta y principio de los noventa ya tenía una conciencia musical. Me identificaba con muchos intérpretes que integraban el tracklist de mis padres.

“Por un lado, mi papá tenía un almendrón (carro de alquiler en Cuba) y juntos hacíamos largos viajes por carretera escuchando a Nino Bravo, Julio Iglesias, José José, Roberto Carlos, José Luis Perales, Luis Miguel, grandes intérpretes que él escuchaba una y otra vez, tanto que yo me aprendía los temas y los cantábamos durante el viaje.

“Por otra parte, mi mamá en casa escuchaba al Dúo Pimpinela, Maricela, Juan Gabriel, Madonna, Whitney Houston, Mariah Carey, entre otros –prosigue-. Perdí a mi padre a los cuatro años y me tomó tiempo entender la muerte. La ausencia se mitigaba a través de la música que escuchábamos juntos era el vínculo directo para recordar su presencia. Aun cuando mi mamá me decía que me gustaba cambiar las melodías y cantaba como si fuera un dúo con total independencia.

“A través de la música traté de entender la muerte y de buscar en ella ese refugio de una niñez muy complicada”, asegura el joven Efraín.

Cuenta que su primera vez sobre un escenario fue “fatal” porque estaba muy preocupado. “Cuando eres un artista desconocido y sin oficio es crucial lograr una buena impresión en el público. Tienes que convencer, trasmitir seguridad y entrega. La mente es muy importante para los cantantes, allí está toda la memoria musical que dirige tus cuerdas vocales, que responden como músculos a estímulos y a cómo tú sientes y quieres enfrentar la música.

“Cuando no se controlan los nervios se reseca la garganta, tanto que es imposible emitir un sonido coherente. Esa experiencia me sirvió para saber a qué nivel estaba, cuánto me faltaba y, sobre todo, que tenía que disfrutar, ser capaz de separar las preocupaciones y resaltar la idea de que el escenario era el mundo adonde quería pertenecer como cantante”.

A eso suma el hecho de ser muy perfeccionista por lo que trata de crear en el estudio una obra convincente, a pesar de qué hay detalles que pueden quedar mejores. “No tanto así en vivo, a veces el público conecta tanto contigo que uno se deja llevar y aborda los mismos temas en cada presentación de manera diferente. Por esa razón, me gusta más el trabajo en el estudio porque puedes crear una obra que te podrá acompañar toda la vida, incluso, cruzar fronteras y llegar a más personas fuera de un performance”, considera Galindo.

Como cantante asegura no establecer límites en cuanto a géneros musicales. “Pienso que uno debe conocer dónde brilla más y sacarle partido como lado fuerte, pero hoy en día la música se nutre de muchas corrientes, mientras más versátil más te adaptas a los tiempos. El artista debe saber de baile, de idioma y de todo lo que pueda enriquecer su arte.

“Hasta el momento, el pop ha sido el género donde más libre me he sentido. Tiene muchos estilos que me permiten tener una manera más personal de interpretar. Prefiero los géneros que aprovechen todas las posibilidades de mi voz, los ritmos suaves, melódicos, desarrollar más la sensualidad en temas donde el amor y el desamor tienen una concurrencia por los cuales casi todos los artistas son alimentados a la hora de escribir e interpretar sus composiciones musicales”.

En un mundo de infinitas posibilidades, Efraín Galindo escogió y volvería a escoger a la música. “Primero, porque todavía siento esa fantasía de cuando era niño y estaba en medio de un proceso de creación, esa conexión que se tiene consigo mismo cuando sabes que estás dando a luz una buena idea y te emociona. Luego, pienso que como cantante me puede tomar una vida entera lograr esa perfección que todo artista desea”, culmina.

Por estos días el artista promociona el álbum Quién eres tú y se presenta con una banda de pequeño formato en diversos escenarios de La Habana. Sobre estos temas volveremos en una próxima entrevista.