foto: Tomado de su Facebook Oficial

Un piano que suena cubano

Marino Luzardo | 21/ENE/2015

César Pupy Pedroso rememora su formación musical y anuncia nuevos proyectos 

Dialogar con él se hace muy fácil, se le da como la música y los acordes los convierte en palabras cuando tiene delante la posibilidad de desnudar su alma. Cesar “Pupy” Pedroso, uno de los grandes de nuestra cultura, nos ofrece la oportunidad de conocerlo mejor a través de esta conversación.

¿Cuánto de lo que haces se lo debes a Nené, tu papá?

Mi padre fue la base fundamental de mi formación como músico, era pianista y a mi casa acudían muchos artistas de la época. Siempre hubo un ambiente muy favorable para que yo también siguiera por ese camino. Traté siempre de imitarlo porque para mí era ejemplo, tenía un estilo muy particular de tocar el piano, eso, de alguna manera, está presente en mi ejecución del instrumento.

¿Qué pasaba con una tecla manchada que tenía el piano de casa?

Yo tenía como cinco años, esa mancha correspondía a una nota que era mi referencia al tocar algunas piezas que siempre que venían visitas a la casa y debía demostrar las mis habilidades musicales. Ahora, lo difícil era cuando me enfrentaba a otro piano que no tenía la manchita, ahí la cosa se ponía fea porque no tenía mi referencia habitual.

¿Cuándo iniciaste los estudios de música?

Como a los 11 años ingresé en el Conservatorio Amadeo Roldán y esos estudios se completaban con clases que impartían profesores particulares, que fueron sembrando en mí el amor profundo hacia esta manifestación del arte.

¿Es cierto que tu papá te enviaba de suplente a varias agrupaciones?

Sí, es cierto. Al principio fue muy difícil porque no estaba preparado para cumplir con las exigencias de los directores, pero luego le cogí el ritmo al asunto y todo fluyó. Recuerdo que una vez toqué con La Sensación y mi padre, que era muy crítico, me dijo: “la orquesta está muy buena, pero el pianista no sirve”. Me llevaba recio pero hoy se lo agradezco.

¿Cómo llegas a la Orquesta Revé?

Yo tocaba en una banda que se llamaba Fascinación y nos reuníamos al finalizar las funciones. Un día llegó un militar y dijo: “por favor acompáñame”. Yo no había hecho nada pero me asusté. A media cuadra había parqueado un carro y el guardia me dijo que entrara. Me encontré con Revé, él me precisó: “vamos para que ensayes conmigo, quiero que entres en la orquesta”.

¿Cuánto representó para el joven Pupy ese ofrecimiento?

Imagínate, Revé tenía condiciones humanas y musicales que me eran muy afines. Como tenía una formación de sonero sabía satisfacerlo en cuanto me pedía. Fue una gran suerte tenerlo como director, maestro y amigo.

¿Cómo recuerdas tu coincidencia en la Revé con Juan Formell?

Cuando llegó Formell con esas ansias de experimentación en los temas nuevos, me cautivaron sus arreglos. Nos hicimos cómplices de oficio y, al cabo del tiempo, fundamos Van Van.

Después de tantos años a su lado, ¿qué piensas que tienes de Formell, por ejemplo, a la hora de liderar tu agrupación?

Bastante. Aplico su disciplina y el rigor que adquirí a su lado; armónicamente me aportó mucho también. Su forma de abrirse con los músicos es una máxima para mí al frente de mi orquesta.

¿Fue esa apertura la que permitió que prevaleciera la amistad luego te irte de Van Van?

Juanito sabía que eso algún día iba a pasar, por eso cuando se lo planteé no me retuvo ni se ofendió. Fue un momento difícil para ambos. Yo dejaba a la orquesta más importante de Cuba y él tenía que buscar un pianista a la altura de sus exigencias. Pero la vida siempre nos enseña que nada ni nadie es imprescindible, él resolvió y yo también. Tengo mi orquesta y Van Van sigue siendo el Tren de la Música Cubana.

¿Cómo fue el proceso para que no se pareciera la nueva agrupación a la anterior?

Al principio aquello fue complejo porque no te puedes desprender de algo que te pertenece y, a su vez, identificó a la orquesta de la cual acabas de salir. Por otro lado, sin perderla esencia, tenía el deber con el público de hacer algo que sonara a Pupy y no a Van Van. Creo que lo fuimos logrando con el paso del tiempo y la gente lo fue aceptando como una propuesta diferente para suerte nuestra.

¿Hasta qué punto das libertad a tus músicos para crear y proponer temas nuevos para el repertorio?

No me opongo a los cambios ni a las novedades, siempre y cuando se respeten los códigos que nos identifican. Al acercarse alguien con una nueva composición la valoro y trato de buscarle la parte que pueda funcionar dentro de nuestra línea. Siempre pienso, en primer lugar, en el bailador que es nuestro principal destinatario.

Ahora comienza la promoción de un tema dedicado a los Juegos Panamericanos “Toronto 2015” ¿Cómo te llega el encargo de componerlo?

Fue una solicitud de la directiva de los juegos, una propuesta musical cubana para esta cita deportiva. Para grabar reunimos a un grupo de buenos músicos y amigos como Tania Pantoja, Maylú, Orland Max, ellos pusieron mucha bomba a este tema. No será el tema oficial, como pensábamos, porque cambiaron algunas cosas, pero esperamos que el clip realizado por Alexis Oliva acompañe las transmisiones de los juegos. La orquesta estará en julio en Toronto animando este gran acontecimiento.

¿En qué proceso se encuentra el disco que homenajea a Juan Formell?

Estamos preparándolo y sé que va a gustar mucho, lo gestamos con amor, incluye temas inéditos y poco conocidos para las nuevas generaciones; obras de Formell, de la época en la Revé y en los principios de Van Van. Puede ser un buen tributo a ese grande que no debió haber partido tan pronto.

Con el sentimiento que le provoca el solo hecho de evocar al amigo ausente aseguró ofrecernos la primicia del feliz término de este material que definitivamente resultará conmovedor para todos los amantes de la música antillana. Así nos despedimos del absoluto dueño de un tumbao, que tanto en Van Van como en Los que Son Son, suena cubano.

 

Disponible en iTunes CD Sin límite