foto: Danish

De la guitarra… algo más para soñar

Ivón Peñalver | 29/AGO/2014

El joven guitarrista Joe Ott refiere sus proyectos y la participación en el VI Festival Leo Brouwer de Música de Cámara

En breve La Habana se vestirá de largo con la celebración del VI Festival Leo Brouwer de Música de Cámara, evento que reúne a figuras renombradas del mundo de la música y con espacio reservado para los jóvenes que llegan con paso seguro.

Uno de ellos, el joven guitarrista Joe Ott, discípulo del Maestro Brouwer, en los últimos tiempos ha aparecido en destacados certámenes internacionales, con una favorable acogida del público y la crítica. Este virtuoso mostrará su repertorio en una serie de presentaciones durante el festival, sobre ello brinda detalles a Suenacubano.

Hagamos un breve recuento de tus más recientes actuaciones

Desde mediados del año pasado he trabajado sin descanso. En abril del 2013 participé en la decimocuarta edición del Festival Internacional de Guitarra de Monterrey. Sentí un gran regocijo, pues en estos momentos ese es el certamen más importante de guitarra clásica en México. No solo se destaca por invitar a jóvenes talentos sino que estos alternan con nombres internacionalmente reconocidos.

En la anterior edición, por ejemplo, se encontraba Vladimir Gorbach, ganador de importantes concursos y hoy uno de los más valiosos instrumentistas de guitarra clásica de Estados Unidos.

En Monterrey tuve la oportunidad de interpretar, en la primera parte, un repertorio de música española, la segunda fue de música cubana, incluso me estrené como compositor con una obra que dediqué a Leo Brouwer en su cumpleaños 75.

Me siento muy identificado y comprometido con su magisterio, su ejemplo, y eso me despertó una inquietud que siento desde pequeño pero nunca había podido hacerla realidad.

También el festival me permitió impartir clases magistrales en la Universidad de Música y Danza de Monterrey. Esto significó un punto de partida como intérprete, porque me ha abierto otros horizontes de trabajo que deben concretarse a mi regreso a la tierra azteca.

Allá también me presenté en la Sala Manuel Ponce, de la UNAM, con obras de Paco de Lucía, Francisco Tárraga, Fernando Sor, Joaquín Rodrigo, y estrené obras de Eduardo Garrido, experimentado compositor español radicado en México, también alumno de Brouwer, que ha visitado Cuba y ya se nombra entre los creadores de música contemporánea que retomar.

En Cuba me he mantenido trabajando con la compañía de Irene Rodríguez, en diversas actuaciones en La Habana, Cienfuegos y Camagüey, siempre resulta un interesante ser parte musical de un espectáculo danzario, pues son dos manifestaciones que posibilitan encontrar un mismo asidero.

¿Cuáles compositores cubanos mantienes en tu cabecera?

Muchos han escrito música para guitarra, pero no son internacionalmente reconocidos. Leo sigue felizmente en esa espiral de éxito, aunque siento que falta mucho por hacer con la música, por ejemplo, de Ñico Rojas, me identifico mucho con su obra. También me mantengo cercano a Eduardo Martin. De lo contemporáneo habría que poner ojo sobre la obra de Kiko Faxas. “Makumba”, por ejemplo, una de sus composiciones premiadas internacionalmente es una joya, se trata de un joven con mucho por decir.

Expectativas para el Festival Leo Brouwer

Representa una gran oportunidad y honor tremendos. Brouwer fue presidente del Festival Internacional de Guitarra, y su prédica inicial se ha expandido con la idea de que ese instrumento no solo se vea en su rol de solista, sino que se valore su inserción dentro de la música de cámara. En el mundo se ha desarrollado la unión de la guitarra con la flauta, el violín, cuartetos… Sin embargo, en Cuba esto no sucede así.

En este evento, además de guitarristas, también intervendrán jazzistas, salseros, cancioneros, exponentes de música infantil, fusión. En ese sentido, el festival convida a una mezcla inigualable de géneros y estilos. Solo por eso estar en cualquiera de las presentaciones es un regalo.

Adelántanos algunas presentaciones

He tenido que estudiar mucho para cumplir estos compromisos. Ofreceré un concierto el día 29 en el Teatro Miramar, un homenaje por los 120 años del natalicio de Raventós, el gran coleccionista de libros de música antigua, especialmente de textos del Renacimiento.

Algunos libros fueron donados por su hija a la Biblioteca Nacional de Cuba, y en 1965 Leo Brouwer compartió un concierto con Jesús Ortega, donde interpretaron música de estos textos.

Vamos a revivir ese momento con un trabajo que comparto con la talentosa guitarrista Magela Oquendo. Ella primero interpretará obras de Gaspar Sans y yo, en el segundo momento, recrearé tres fantasías de Luis de Milán.

El 30 intervendré en un homenaje al compositor cubano Enrique Ubieta, quien hace 50 años no visita la Isla. Celebraremos su cumpleaños 80. No conocía su obra, pero al acercarme a ella me ha resultado muy interesante, tanto que seguiré incluyéndola en mi repertorio.

El 2 de octubre desarrollaremos una jornada sumamente emotiva, estaremos homenajeando a Fernando Sor. En esa jornada intervendré como conferencista-concertista, y entre las atracciones del concierto se incluye la actuación de la joven soprano Cristina Rodríguez

Dos días después participaré en la mascarada, que se efectuará en el Teatro Martí, donde tocaré música antigua, danzas del Renacimiento, acompañando al Conjunto Retazos. También se presentará un grupo italiano de música antigua.

El 8 tocaré parte importante del repertorio de Mangore, como invitado en un espacio de concierto en el cual habrán otras manifestaciones.

¿Sientes que tu carrera también podrá moverse por el rumbo de lo popular?

Mi abuelo tocó junto a Cesar Portillo de la Luz, vivió dentro del movimiento del feeling, así que ese apego por lo popular me viene de casa. Siento que siempre estoy en deuda con esa música.

De hecho, debo terminar mi maestría, cuyo tema es una metodología para impartir la enseñanza de la guitarra de corte popular dentro de la academia. Por otra parte, participar en la segunda edición del Encuentro Voces Populares, junto a la maestra Argelia Fragoso, con quien ya he compartido espacios de interpretación, y de haber estado junto a reconocidos intérpretes como Raquel Hernández e Isaac Delgado, me dio la oportunidad de ver cómo puedo insertarme perfectamente dentro de este espectro. Además, me gustaría ampliar la faceta de instrumentista para ser en algún momento guitarrista acompañante.

Dentro de la guitarra clásica inmersa en lo popular puede nacer un concierto.

Quisiera despedir así el 2014; si no, hacerlo antes, pero me propongo un concierto que tiene que ver con la rumba en la guitarra, posiblemente tenga invitadas voces populares. Será una rumba singular, ahora me la estoy imaginando, cuando esté lista ya lo sabrán.

Por lo pronto, este inquieto guitarrista, que de la sala de concierto se mueve hacia otras dimensiones y sonoridades, pone su brújula en el Festival Leo Brouwer, donde desde la guitarra halla nuevos motivos para soñar.