Eliades Ochoa: Si me pierdo que me busquen en “la trova”

Marino Luzardo | 26/MAY/2014

Conversando sobre su último disco El Eliades que soy, recuerdos de los inicios, el Grammy y su Santiago…

El pasado sábado, la EGREM organizó un Bazar Diplomático en la Casa de la Música de Miramar. Se trataba de agasajar a varios embajadores y funcionarios africanos, a propósito del 25 de mayo, Día de África. La velada incluía competencia de coctelería, degustación de platos típicos de diversas naciones del continente y la presencia del grupo Frasis y de Eliades Ochoa. Precisamente con Eliades hicimos un aparte y, café por medio, intercambiamos preguntas y respuestas para suenacubano.com

¿Musicalmente que distingue su más reciente disco El Eliades que soy?

Ese material responde a una petición para hacer un disco con el formato del cuarteto Patria, es decir, dos guitarras, bongó y bajo; lo que me encontré cuando llegué a dicho cuarteto en el año 1978, con el repertorio de entonces y con esa manera peculiar de hacer la música. Me gustó mucho la idea la verdad, y no te puedo negar que fue un poco difícil retomar esos temas que hacíamos en la década de los 70, meterlos en cintura otra vez después de tanto tiempo y sentirme bien interpretándolos. Es que uno va evolucionando, y cuando pasan cosas como estas te das cuenta que han quedado olvidadas algunas composiciones. Entonces Bis Music me hizo esa solicitud y me dio mucha alegría hacer un disco con 13 ó 14 temas que me llevaron a volver sobre mis pasos.

¿Por haber alcanzado el Grammy, Un bolero para ti es acaso para usted el disco más importante?

Yo creo que no, no lo siento de esa manera. Creo que es un disco con la calidad necesaria para que la academia le diera un Grammy, pero si vamos a tener en cuenta otras cosas creo que tengo otros fonogramas, como Ñico Saquito al Bate, que tiene dentro toda una historia de la música de Ñico Saquito, o Chanchaneando con Compay Segundo, a raíz de que sale el Chan Chan y se convierte en una bandera en el mundo, que son materiales que están por encima de cualquier premio. Estoy muy feliz de que Un bolero para ti haya sido el elegido para este reconocimiento del Grammy, pero hay un Grammy muy hermoso y muy intenso que te llena de vida y de deseos de seguir haciendo: es el cariño, el amor, la aceptación y el respeto del pueblo hacia mí y la música que hago. Ahora me viene a la mente la historia de “Píntate los labios María”. Yo iba a dejar y a recoger la niña en la escuela, y todos los niños se desorbitaban y empezaban a cantar la canción. Un día la maestra y la directora me llamaron y me dijeron que, por favor, no entrara más a la escuela, que dejara a la niña en la puerta, porque al pasar yo por todas las aulas para llegar a la de mi hija se formaba el alboroto y los muchachos no obedecían a nadie cuando me veían. Y eso no hay con qué pagarlo. Creo, sin temor a equivocarme, que lo más lindo que me ha pasado en mi carrera ha sido ganarme el cariño de los niños cubanos con esa canción, al pasar por donde quiera, no había pequeño que no quisiera abrazarme o cantarme la canción. Ha sido la verdad mi regalo más hermoso desde el punto de vista profesional, y no lo cambiaría por nada. Eso es la felicidad.

¿Cuánto disfruta las colaboraciones que hace a menudo con diversos artistas?

Tengo temas con David Blanco, Buena Fe, William Vivanco, también con Pupy y los que Son Son, y me encanta este tipo de intercambios. Me gustan las colaboraciones y poder contactar musicalmente con otros exponentes de nuestra música. Dejo siempre mis puertas abiertas en ese sentido. Puede que se materialicen otras pero por ahora no quiero adelantar.

Siempre que voy a Santiago y paso por la Casa de la Trova veo muchas fotos suyas en la pared. ¿Qué significa para usted ese templo?

Ese lugar, al que llamamos simplemente La Trova, fue, es y será mi segunda casa. Cuando tenía 13 ó 14 años andaba por la calle tocando mi guitarra y el inmueble era una vidriera: cuatro banquetas, una guitarra enganchada en la pared, un litro de ron, para darle tragos a todo el que llegaba a descargar, y una fuente con majuítas fritas. Allí convergían los exponentes de la trova santiaguera más genuina todo el tiempo. Y así, un buen día, me permitieron tocar una guitarra y cantar trova, la que había aprendido de mi padre y madre. Por eso, cuando voy a Santiago, les digo a todos que si me pierdo me busquen en La Trova.

Se habla mucho por estos días del adiós del Buena Vista… ¿Qué sentimientos se apoderan de usted ante esa realidad cercana?

Si nos ponemos a pensar en lo que representa el Buena Vista, no solo para mí y mis colegas sino para todos los cubanos y el mundo, la verdad es que se pone dura la cosa. Pero primero que todo tenemos confianza en que muchos van a seguir la historia del Buena Vista, pasarle por arriba a la historia de este proyecto no sucederá nunca. Pero no te niego que cuando uno se pone a pensar que no habrá más Buena Vista nos da un poco de tristeza. Pero como te decía yo soy de la opinión de que algo tan grande como eso no morirá nunca, pues somos como un árbol con raíces muy profundas en cualquier parte del mundo y eso garantiza su permanencia eterna.

¿Qué compromisos le ocupan, justo a mitad de año?

Acabo de venir de Londres, República Dominicana y México; lugares a los que fui con Patria, y antes de que finalice el 2014 iré a Canadá y a Estados Unidos. El 18 de junio partimos hacia Europa en la Gira de Adiós del Buena Vista

Y por fin, ¿quién llegó primero al mundo?

Marino, compay, si tú te enteras me avisas (risas).

Y con esa inconfundible carcajada terminó nuestra conversación. Le esperaba un escenario desde el cual se encontraría con un público no habitual. Representantes del cuerpo diplomático africano acreditado en Cuba aguardaban ansiosos. Querían mover su cuerpo al compás de un ritmo cuya media simiente viene precisamente del negro continente. Ese mismo compás que ya les resulta familiar, que llevarán por siempre en sus corazones y que identificarán donde quiera, porque, sencillamente, suena cubano.

 

Disponible en iTunes el CD premio Grammy 2012, Un bolero para ti