foto: Cortesía del artista

Alain Daniel Live: cubano, elegante, inspirador

Israel Rojas | 10/MAY/2017

Palabras de dedicatoria de Israel Rojas al CD/BLURAY de su amigo músico

Cuando se dio a conocer artísticamente venía precedido del “fade-out” de entusiastas con vida breve en el mundo de la música popular bailable, que nos habían tomado el pelo. Muchos no le dimos ni un céntimo de crédito. Tendría que ganarlo.

Entonces, por la acera del sol y lomas arriba, Alain Daniel salió a demostrar que lo suyo era genuino, estuviera de moda o en crisis la música que a él le brotaba. Demasiada Habana Vieja, demasiado Santos Suárez, rumba y familia, aguaje y respeto. Demasiada calle traía adentro. 

A finales del 2016 convoca al Karl Marx a su público. Para los escépticos, una llamada arriesgada. Para él, la convicción de que era su hora.

En este material vemos el resultado tangible de lo que puede lograr un artista a fuerza de constancia, disciplina, enfoque.

No todos pueden llenar el Karl Marx habanero hasta “el gallinero” y ponerlos a consumir música popular bailable. De los pocos que pueden hacerlo, menos son los que pueden de forma totalmente independiente, aglutinar y dirigir a un grupo de profesionales del universo audiovisual para registrar el concierto y darle el acabado preciso. Eso nos dice que Alain siempre supo y sabe lo que quiere.

En la medianía de la segunda década del siglo XXI, (sépanlo los que vean este concierto, cuando todos los que salen sean ancianos o cenizas) cultivar esta música en Cuba no era exactamente un buen negocio. Los había más fáciles y rentables. Obviamente, menos recordables. Por eso usted estará viendo este material y no aquellos insustanciales.

Nada se ahorra Alain Daniel. Sale a conquistar con sus mejores armas. Cortesía, elegancia, transparencia y manana. Su voz cubre el registro necesario para desplazarse dignamente en la balada, pero es en la salsa donde se encuentra como pez en el agua, y digo salsa a conciencia. La timba es mantenida en los límites donde no afecte la cadencia o esencia de los elementos que le impregnaron a nuestra música genuinamente cubana, otras miradas en Nueva York, Puerto Rico, Venezuela, Colombia en la segunda mitad del siglo pasado. Confirmación de que los cubanos portamos un nacionalismo noble, que no excluye, ni humilla para ser. Por el contrario, asume las influencias, se retroalimenta constantemente.

Alain Daniel es uno de nuestros mejores salseros, sin dudas. Y este concierto lo demuestra.
Quienes alguna vez le adjudiquemos símiles con alguna “estrella” de los noventa, vemos caer los prejuicios ante los once rectos de derecha que se me antoja cada tema, pero afortunadamente, vemos renacer criterios empapados de lucidez y buen gusto.

Es de destacar la escenografía. Sobria, ajustada al concepto elegante del concierto. Un ejemplo de cómo integrar la tecnología, sin dejarse provocar por sus infinitas posibilidades. Siempre en función de complementar. Por adecuada, excelente. El diseño de vestuario igual de coherente en los músicos, aunque hubiera agradecido en el cuarteto de cuerdas del Instituto Superior de Arte, invitadas y engalanadas con belleza, juventud y talento (que no es poco) lo hubieran hecho además con un vestuario más uniformado y en la cuerda visual del concierto.

Llama la atención la juventud de la orquesta que acompaña a Alain. Doy fe, que esta banda suena en vivo con los altos quilates de profesionalismo. Y aún con el trabajo de mezcla, masterización y postproducción de sonido que sucede luego de una grabación de esta envergadura, si alguien tiene alguna duda, sencillamente contemple la reacción del público y cómo va creciendo su nivel de participación, de espectador pasivo y respetuoso, casi en la cuerda solemne que impone el teatro, a despelote y alegría que les arranca una puesta en escena que zarpa con destino final a la sonrisa y la cintura de la gente.

Los invitados, los que el repertorio de Alain convocó. Nunca artilugio cual gancho comercial para vender boletería.

Pero algo más tiene este material. Una especie de “bonus track” que devela al ser humano que acaba de hacer el concierto de su vida. Vean la reacción de Alain, lo que sucede cuando cae el telón. Juzgue usted. No deje que se lo cuente yo.

Alain Daniel Live registra una importante etapa de la vida de este creador. Sospecho que es mucho lo que aún queda por bailar.

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