foto: Tomada de TNCP

Bobby Carcassés festeja su cumpleaños 75 en Bellas Artes

Marino Luzardo | 29/AGO/2013

Este 29 de agosto, uno de los imprescindibles de la música cubana celebrará su onomástico a todo jazz

Este 29 de agosto llega a sus 75 años uno de los nombres imprescindibles de la música cubana. Precisamente en este 2013 le fue conferido el Premio Nacional de la Música. Es un hombre inquieto que deja traslucir su talento a través de sus ojos, siempre buscando algo interesante donde posar la mirada. Con Roberto Arturo Carcassés Cuza, Bobby Carcassés, conversamos para suenacubano.com

¿Cómo es eso de que comenzó cantando lírico?

Pues sí. De muchacho cantaba canciones italianas, arias de ópera y zarzuelas. Siempre participaba como aficionado en las competencias Haciendo Estrellas, de la Emisora Provincial CMHW de Villa Clara, y a los 15 años canté por primera vez en el teatro La Caridad, de Santa Clara, invitado por Enrique Arredondo. Cuando llegué a la capital tuve excelentes mentores como Bobby Collazo, Luis Carbonell, Alfonso Arau, fundador del Teatro Musical de La Habana, y Federico Smith, quienes, sin cobrar nada, me brindaron toda su sabiduría y conocimientos. Creo que, debido al apoyo de esos maestros, que tanto enriquecieron mi talento, ahora siento la obligación de colaborar con el desarrollo de los jóvenes que se inician en el arte.

Eres un artista autodidacta. ¿De qué manera entonces te formaste como profesional de la música?

Yo tuve muchos maestros: a Zenaida Romeu como maestra de piano, también a Rosario Franco y en la trompeta a Arturo Sandoval, y a otros que me ayudaron mucho, como Elpidio Chapotín, un gran trompetista que trabajó largos años en la orquesta del ICRT y luego en NG la Banda. En las tumbadoras aprendí mucho con Tata Güines, que fue mi compañero de los años, y con Changuito también, mi compañero ya de grupo.

Porque yo empecé en el grupo de Felipe Dulzaides, tocando el contrabajo, y nada menos que supliendo a Carlitos del Puerto, uno de los mejores bajistas de Cuba, pues se iba al servicio militar. En la batería estaba Tony Valdés; en el vibráfono, Armandito Romeu; en la guitarra, Ahmed Barroso; en las tumbadoras, Changuito; cantando, Regino Tellechea; y en el piano, Felipe Dulzaides. Trabajamos primero en el Red Coach, después en el Kawama y más tarde regresamos a La Habana. Una larga temporada trabajamos también en el club La Red y dimos un concierto en el Teatro Musical. Aprendí mucho con distintos maestros, pero siempre así, de una forma autodidacta.

¿Cómo recuerdas tu presencia en el Teatro Musical de La Habana?

Creo que fue la etapa más importante de mi formación como showman pues ahí adquirí verdaderas habilidades para mostrarme tal cual soy en el escenario. Imagínate, ahí coincidí con Leo Brouwer, Federico Smith, Chucho Valdés, Paquito D'Rivera, Carlos Emilio Morales; actores como Federico Eternod (mimo, cantante y bailarín, de México); Emily Gamboa, la mujer de Arabo, que era la profesora de danza; Waldeen, una americana que estaba casada con Rodolfo Valencia, profesores los dos de actuación; y además Arabo trajo un equipo de altísimo nivel profesional, con figuras como Pierre Chousat, profesor de pantomima francés que había sido alumno de Marcel Marceau. Allí fue donde dije: “Me voy a enfrascar en esto, porque aquí es donde voy a aprender verdaderamente el oficio de un artista como comediante musical”.

¿Cuándo es que decides encaminar tus pasos hacia el jazz?

Eso se lo debo a Armandito Sequeira, sobrino de Armando Romeu, hijo de Zenaida Romeu, hermano de Zenaidita. Armandito fue el tipo que me dijo: “El jazz es esto”. Luego me enseñó una serie de trucos armónicos en el piano, de caminos en el swing, en el jazz.

En París, yo vivía en un barrio llamado Pigalle. Al regresar de Europa comienzo a trabajar en un club que estaba al doblar de la Zorra y el Cuervo, que, casualmente, se llamaba también Pigalle. Ahí comienzo a trabajar al llegar a Cuba, y resulta que quienes iban a ver la descarga que nosotros hacíamos allí eran Tata Güines y Tony Escarpenter, un cantante que vive todavía en Estados Unidos, el clásico cantante de jazz improvisador de scat. Un día, él, Armandito y Leonardo Acosta empezaron a improvisar en scat y ahí me dije: “Yo tengo que lograr hacer esto así como ellos”. A partir de entonces empecé a cantar canciones americanas: "Summertime", "I am in the mood for love", y así, una partida de canciones.

¡Eres el creador de un festival de jazz en Cuba! ¿Cómo surge la idea?

En el año 1978 me llaman para participar en una descarga de jazz en la Casa de Cultura de Plaza. Ahí me di cuenta de todo el potencial que existía para que Cuba tuviera también su festival de jazz. Al principio hubo algunas incomprensiones pero luego, viendo cuánto podía aportar a nuestra cultura un evento de este tipo, se convencieron, y es entonces que en 1980 surge el Festival Jazz Plaza, el cual, hasta la fecha, ha recibido a altísimos exponentes de jazz de todo el mundo.

Hablando de festivales, acaba de regresar de Bulgaria y Serbia, ¿cómo le fue por allá?

Pues sí, acabo casi de llegar y, ¿qué te puedo contar? Ha sido algo impresionante para mí estar compartiendo escenario con grandes músicos del mundo, entre ellos Ron Carter, quien está considerando un monstruo en el mejor sentido de la palabra, es uno de los mejores bajistas del orbe. Actuamos en cuatro ciudades y siempre con muy buena acogida de público.

¿Qué opinión tiene de los nuevos jazzistas cubanos, entre los cuales se encuentra su hijo?

Cuando vas a un festival Jojazz y te ves frente a muchachos de 14 y 15 años, te quedas pasmado ante las condiciones que tienen. En el grupo que me acompaña tengo dos músicos de 16 años, con eso te lo digo todo. Tengo confianza plena en la proyección futura de nuestro jazz porque la joven generación lo asume con respeto. Son increíbles las oportunidades que brindan las Escuelas de Arte en Cuba. Aunque no se enseña jazz propiamente, se egresa de ellas con todas las herramientas para asumirlo en cualquier escenario.

Este 29 de agosto cumple 75 años y lo celebrará con un concierto en Bellas Artes. ¿Cómo lo ha diseñado?

Más que un concierto será una gran descarga. Tendré a mi lado a mi hijo Robertico y a otros músicos maravillosos. Creo que será un Todos Estrellas, y Enriquito Núñez asumirá la dirección de esta propuesta. Será algo sencillo, como pretexto para celebrar mi cumpleaños y el Premio Nacional de la Música.

Dentro de su inmensa carrera, ¿cómo valora un reconocimiento de este tipo?

Creo que es el resultado de más de 50 años de trabajo en los que no he dejado de entregarme a mi pueblo. He representado a Cuba en muchos lugares del mundo y con mucho orgullo exhibo mi identidad a través de la música. Conquistar al pueblo cubano y hacerlo disfrutar en cada actuación es algo que me llena plenamente. Me siento muy feliz con ese premio.

¿Por qué no han aparecido otros showman como usted?

Creo que han desaparecido piezas claves para que eso vuelva a ocurrir. Me refiero, por ejemplo, al Teatro Musical, el cual permitía que uno se moviera en diferentes cuerdas y que al final saliera con una formación muy integral. Eso por solo mencionar algo. También creo que el facilismo nos ha hecho transitar por las ramas y no ir a la esencia de determinadas cosas. Yo estoy en la mejor disposición de formarlos si se me convoca para ello.

Así pusimos punto final a la conversación, con la seguridad de que Bobby Carcassés, el showman de Cuba, seguirá entregándonos su trabajo con la misma pasión. Este jueves 29 de agosto, a las 7:00 pm, su concierto en Bellas Artes espera por usted. No pierda la ocasión de acercarse a una leyenda viva del jazz en nuestra tierra, cuyo quehacer por derecho propio suena cubano.