¡River… River… River-Riverside!

25/ENE/2012

Arrancó con su slogan desde el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) una de las más conocidas jazz band cubanas. Como el ave fénix resurgió, no de sus cenizas, sino de un aparente olvido, de un descanso prolongado. Esta vez, la Riverside acudió a su reestreno cambiada desde su seno mismo: con músicos muy jóvenes y talentosos dirigidos por el maestro Raúl Nacianceno.

Arrancó con su slogan desde el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) una de las más conocidas jazz band cubanas. Como el ave fénix resurgió, no de sus cenizas, sino de un aparente olvido, de un descanso prolongado. Esta vez, la Riverside acudió a su reestreno cambiada desde su seno mismo: con músicos muy jóvenes y talentosos dirigidos por el maestro Raúl Nacianceno.

La sonoridad de la música cubana, su poder contagioso y la ingeniosidad de sus letras se hicieron fehacientes para el público presente en el MNBA, que «echó su pasillito» como en los viejos tiempos, cuando la orquesta estaba entre las más populares de la isla.

Los clásicos «Amapola», «Pensamiento» y «Pinar del Río» fueron algunos de los temas de remembranza, en los cuales se hizo palpable la alegría tanto del público, como de los artistas por volver a poner el nombre de la Riverside en el escenario musical cubano.

Cada uno de los temas se disfrutó como si los tocaran por primera vez. Un pasito aquí, otro allá y la emoción puesta a su saxofón alto develaban que Nacianceno, más que ofrecer un concierto, fiesteaba. El timbalero, las trompetas, los saxos y la pianista ejecutaron solos que arrancaron los aplausos al público presente, a quienes la emoción levantó de sus asientos en más de una ocasión.

Pero la emoción no fue compartida solo por cubanos. Al renacer de la Riverside asistieron también más de una veintena de extranjeros; incluso una pareja de norteamericanos que, pese a no lograr coordinar los pies con el ritmo, parecía disfrutar bastante del espectáculo.

La renovada Riverside que nos presenta su actual director, conserva la calidad sonora que a lo largo de 73 años ha caracterizado a la banda. De la savia interpretativa de Tito Gómez, quien estuvo en dicha agrupación por más de treinta años, ha bebido la nueva generación vocal de la orquesta.

Sorprendentes en más de un número, los nuevos músicos demostraron que la River no ha perdido su toque y que, con instintos de restaurador, mantuvieron la frescura, tradición e inconfundible sonoridad de antaño.

«Este es un muerto que pensaron que nunca iba a revivir», declaró el director de la Riverside, mientras relataba su afán por rescatar la sonoridad de la jazz band que hizo época durante las décadas del treinta, el cuarenta y el cincuenta.

En un diálogo con el público mencionó, además, cómo buena parte de la música escrita de la Riverside desapareció y cómo el rescate sonoro se logró gracias a la colaboración de algunos de los seguidores leales del conjunto.

Originalmente llamada Havana Riverside, la orquesta surgió en 1938, cuando un grupo de músicos liderados por Enrique González Mantici decidieron conformar una jazz band. Su esplendor los llevó a otras latitudes de América y acompañaron a cantantes como Pedro Vargas, Mercedita Valdés, Orlando Vallejo; y los dúos de Alicia Rico y Armando Bringuier,  Rosita Fornés y Armando Bianchi.

Algunos de sus directores, luego de González Mantici, fueron Argelio González, el maestro Adolfo Guzmán, Nelson Arocha y Mario del Monte. Todos ellos le impregnaron su talento como arreglistas e instrumentistas y convirtieron a la Riverside en una catedral de la música nacional.

Dependerá, entonces, de esta nueva generación que la banda se mantenga en la vereda del éxito de esta tierra tropical.

(Tomado de Cubasí)