foto: Tomada de Kedin.com

Martha Campos celebra sus 60 años

Marino Luzardo | 6/MAR/2014

La sonrisa de la trova cubana es esta mujer que tiene el secreto de la eterna juventud del alma

Siempre nos trae alegría su persona, pues es portadora de vibraciones muy bien recibidas y de una energía envidiable. Hoy llegó más tranquila que de costumbre al Estudio 11 de la Televisión Cubana para estar conmigo “Al Mediodía”. Tal vez sus energías las esté reservando para el concierto del día 6 de marzo. Sobre estos y otros temas hablamos con Martha Campos.

¿Vienes de una familia de músicos?

Mi familia no es que fuera de músicos específicamente, pero mis tías sí estudiaron piano y eso pudo despertar el interés para la generación siguiente, que es la mía y la de mi hermana Corina Campos, directora de Vocal Leo, cuyos hijos —mis dos sobrinos— también han seguido nuestros pasos. Eso me satisface mucho porque nos apoyamos personal y profesionalmente. En el caso de mi sobrino Pachequito tenemos una cercanía muy especial, me ha ayudado con los arreglos de mi nuevo disco y estará también en mi concierto de este jueves con su cuarteto.

Este es tu quinto disco, ¿cómo marca la diferencia con las propuestas anteriores?

Es muy diferente a todo lo que he hecho antes. Para empezar, no toco la guitarra, ya por ahí es distinto. Todos los temas son míos, excepto uno de Ireno García y otro de Eusebio Delfín.

Eres una de las trovadoras más importantes de Cuba, ¿cómo ves el papel de la mujer dentro del género hoy en día?

Creo que falta mucho por hacer. Me doy cuenta de que entre los propios trovadores existe cierto machismo, a veces hacen encuentros o conciertos donde la trova es la protagonista y no cuentan con la mujeres, y eso nos duele mucho. No sé por qué pasa eso existiendo trovadoras como Rita del Prado, Yaima Orozco, Yamira Díaz, Heidi Igualada y otras más que no son tenidas en cuenta, por eso te digo que hay que mirar bien para darse cuenta de lo que está pasando con nosotras.

¿Cómo sienten esas trovadoras la ausencia de alguien como Sara González?

Sara, salvando las distancias, era como Rita Montaner, “única”, y como ella no habrá otra igual. A ella tenemos que agradecer que la mujer trovadora hoy sea reconocida, aunque como te dije, merece más presencia en los escenarios y en los medios, pero abrió una puerta que tenemos que encargarnos de que no se cierre nunca. Como amiga y trovadora me ha tocado sufrir de cerca su pérdida, pero siempre la recordamos con alegría.

Y también te ha tocado asumir incluso el espacio de Sara “El Jardín de la Gorda”…

Sí, y con mucho gusto ayudo a la artista de la plástica Diana Balboa, su compañera, para que siga viva su alegría en este lugar donde tanto cariño dio y recibió. Allí continúan respondiendo al llamado de Sara nuestros amigos y colegas.

Este 6 de marzo, un día antes de tu cumpleaños 60, te presentas en Bellas Artes. ¿Qué has diseñado para esta noche?

Voy a presentar los temas de mi nuevo disco Sigue siendo mi verso, y también haré una especie de fiesta, uniéndome a gente con la que he trabajado y con la que he mantenido una linda amistad. Allí estarán Heidi Igualada, Rita del Prado, Ireno García, el Dúo Jade, Yaima Sáez, y contaremos con la participación de Diana Balboa, responsable de la escenografía. Habrá un homenaje a Sara donde mi voz se unirá a la de ella. Sara me ayudó mucho y tengo que agradecerle con este tributo en mi concierto.

Luego del concierto, ¿qué más te depara el 2014?

Me voy para Santiago a fin de mes para el festival Pepe Sánchez y luego parto para Nicaragua.

¿Por qué siempre regresas a Nicaragua?

Imagínate, fue el primer país que visité y tengo allá gente que me quiere y que yo amo mucho. Cada vez que voy soy bien recibida y me siento como en casa. Incluso, he dado clases en la Escuela de Música de Managua. Son muy lindos los lazos que me unen a esa tierra. He trabajado con la familia Mejía Godoy y he compartido escenarios con Katia Cardenal, y cada vez que me llaman voy con mucho placer.

¿Algún mensaje para la mujer cubana en este 8 de marzo?

Que sigan adelante con esa fuerza y sandunga que nos caracteriza y que piensen siempre lo importante que somos, que caminen con la frente en alto y que denuncien el más mínimo gesto de violencia e injusticia. Que pasen un lindo día.

Así nos despedimos de la Campos a quien he definido como la sonrisa de la trova cubana. Mujer sencilla y transparente que disimula muy bien sus 60 años por cumplir. Tal vez el secreto de su eterna juventud esté precisamente en el reírle a la vida, ir por ella cantándole a todo y caminar con paso firme, con un andar cadencioso que indiscutiblemente suena cubano.