foto: Tomada de su Facebook Oficial

Yissy García: “El jazz es mi pasión”

Adnaloy Hernández Rodríguez | 7/MAR/2014

Confesiones de una de las bateristas más reconocidas sobre los retos y planes en su carrera artística

Desde que estaba en el vientre de su madre quería ser músico, y llegó al mundo con la herencia del padre, Bernardo García, baterista fundador de Irakere y del grupo de Arturo Sandoval.

Pronto seguiría el camino de la percusión. Más tarde, la batería la atraparía para convertirse en una de las jóvenes intérpretes más reconocidas del instrumento.

Ella es Yissy García, y en el 2013 recibió el primer lugar en la categoría de Batería, de la primera edición del Concurso Internacional de Jazz Master Jam Festival, celebrado en Odessa, Ucrania. “Sinceramente, el premio me sorprendió. El nivel musical era elevado y participaron excelentes bateristas de varios países, de ellos quedamos cinco finalistas. Es un orgullo grandísimo regresar a Cuba con ese reconocimiento y constituye un gran paso en mi carrera”, confiesa la joven, quien hoy se impone nuevos retos.

¿Cuán importante resulta la enseñanza musical para tu formación profesional?

A los diez años decidí estudiar percusión. Cursé el nivel elemental en la Escuela de Música Manuel Saumell, y en el año 2006 me gradué de nivel medio en el Conservatorio Amadeo Roldán. Ambas experiencias fueron vitales en mi formación profesional. Me ayudaron a desarrollar la técnica y a perfeccionar la interpretación de cada instrumento. En la academia estudié mayormente música clásica, la popular fue más complementaria.

Aprendí de excelentes profesores, entre ellos Roberto Concepción, quien ha tenido en las manos a generaciones de increíbles percusionistas; y Tony, responsable de que hoy domine una buena técnica en el uso de las baquetas. Dos grandes influencias han sido Julio Barreto, un baterista espectacular que escucho desde niña, y mi padre, a quien le debo no solo mi gusto por el jazz, sino también el ejemplo que ha sido para mi carrera. Como ves, la enseñanza musical me ha llegado desde muy diversas fuentes.

¿Cómo transitaste de la percusión a la batería?

Eso fue más o menos a mis 15 años. Recibía clases de percusión clásica, pero en la escuela se crea una banda de jazz y me llaman para ocupar la plaza de baterista. Fue la primera vez que toqué jazz. Al principio fue difícil, pero cuando le cogí el golpe, me encantó. A partir de entonces comencé a estudiar la batería de manera autodidacta, empeño que nunca abandoné. Consumía muchos discos y videos de conciertos que veía con detenimiento.

Mi padre también me mostraba el trabajo de diferentes bateristas, sobre todo norteamericanos. En tercer año de nivel medio tuve la suerte de ser alumna de Ruy López-Nussa. Así fueron los pasos iniciales.

¿Resulta un reto ser mujer baterista?

Considero un reto ser buena músico. La batería es un instrumento fuerte, pero se ha demostrado que las mujeres somos capaces de ejecutarla con habilidad y buenos resultados. Me da gusto que las personas me reconozcan como baterista.

He transitado por muchos géneros: salsa, timba, pop, fusión, pero prefiero el jazz. Me siento muy cómoda al tocarlo, sobre todo porque me da mucha libertad y me permite fusionar casi todos los estilos: puedo hacer un latin jazz, mezclado con un swing, o un funk con una rumba.

“La batería es mi vida, el jazz la mayor pasión y Cuba me regala el sabor”, asegura Yissy García. La joven baterista comenzó a andar por los caminos de ese instrumento y hoy se ha convertido en un talento indiscutible de la música cubana. Nuevos logros le esperan en el 2014, como solista y líder de su agrupación.

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