foto: Miguel A. Medina

Josué Tacoronte: “Soy el cubano más mexicano del mundo”

Adnaloy Hernández Rodríguez | 17/NOV/2013

El guitarrista y compositor comparte su arte y su corazón entre México y Cuba

Sus dedos parecen volar entre las cuerdas, incluso, pareciera tener más cuando logra esas insospechadas travesuras musicales. En sus manos, la guitarra deja de ser un mero instrumento y se convierte en su más entrañable cómplice. Él es Josué Tacoronte, quien nació en Cuba pero hace varios años reside en México. En ambos países regala su arte y tiene el corazón.

Una infancia musical

Desde pequeño me inquietaba saber cómo la música salía del piano de mi hermana y de la guitarra de mi padre. Los imitaba sin conocimientos musicales, improvisaba “La Guantanamera”. Son recuerdos que perduran de cuando apenas tenía seis años de edad.

Mi padre tenía una guitarra guardada, la cual tocaba ocasionalmente. Era un poco misterioso, no quería que yo la tocara por miedo a que la rompiera. Entonces yo la sacaba a escondidas antes de que llegara de su trabajo, lo cual es un delito para un niño. Así comenzaron mis riesgos guitarrísticos.

Siempre la guitarra…

Años después entré en el Conservatorio Guillermo Tomás, de Guanabacoa, donde descubrí que la guitarra era el objeto más profundo, al cual confiaba mis sentimientos y me respondía con lindas melodías. Allí disfruté de una infancia musical, en la cual repasaba la obra de compositores clásicos y contemporáneos, además de mis maestros, iconos de la cultura cubana.

Continué los estudios en el Conservatorio Amadeo Roldán, donde aprendí otra forma de ver la música, ya no tan tranquila e inocente sino más competitiva. Las horas de estudio se incrementaron hasta convertirse en una costumbre de vida.

Gracias a la exigencia de mis profesores soy más dedicado al instrumento. Mi profesora Rosario Castro me enseñó a sentir la música a través de la guitarra y me acercó a la obra de Leo Brouwer. Ella me llevaba a sus festivales y clases magistrales. Con el profesor Roberto Kessel aprendo muchísimo. También tuve la fortuna de compartir con otros maestros cubanos como Campuzano, Sergio Morales, Ortega, etc.

Brouwer al compás del flamenco

Algunas veces me pregunto cómo llegué al flamenco, y la culpable vuelve a ser la guitarra. Ignoraba cómo se tocaba el género, y verlo me dio un vuelco tremendo pues en Cuba no conocía a nadie que me enseñara. Me identifiqué con el género de forma espontánea.

Al descubrir la obra de Leo Brouwer solo quería tocar, me obligaba a estudiar por la complejidad técnica e interpretativa. Gracias a ella aprendí a armonizar, componer, y aprecié de inmediato su cubanía y originalidad. Mientras más la escuchaba en manos de otros guitarristas, más me confundía, pues siempre sonaba diferente. Esa es la magia de su creación, que continúa vigente y se mantendrá por más de mil años.

Empecé a interpretar piezas del maestro de manera desinteresada, sin el propósito de que me escuchara. Pero el día afortunado llegó, a unos años de hacer los primeros arreglos de su obra llevados al flamenco. Ese gran regalo se lo debo a la musicóloga Isabelle Hernández, quien descubrió y dio vida a este sueño. Tiempo antes había escuchado un reportaje donde Brouwer hablaba de su pasión por el flamenco y me dije: ¿Cómo puede ser tan humilde si toca y compone cual dios?. Yo conocía el género y comprendí que muchas composiciones suyas tienen esa cadencia andaluza, su fuerza y sentido. Ellas logran un sincretismo perfecto de ambas culturas —cubana y española—, yo solo lo hice evidente, cual divertimento ante su público pero con respeto. Así nació el CD Brouwer Flamenco.

Al escuchar la propuesta, el maestro me elogió con tan lindas palabras que salí emocionadísimo de su casa. Escribió: “El ser humano sigue tristemente a la ley del menor esfuerzo. Cuando se oye flamenco ‘en grande’ se piensa en los ‘gitanos’ del Albaicín o de las Minas, en cordobeses o andaluces de pura cepa. El caso de Josué Tacoronte da al traste con estos clisés, como pasó con Paco de Lucía o Sanlucar, a quienes reprochaban (incluso hoy) el trascender el ‘flamenco puro’ con ‘honduras’ y ‘modernidades’ no imaginadas. Josué, arraigado en tradiciones puras, trasciende con imaginación esta mera idea de continuidad. Escuchar mi música pasada por el filtro flamenco me gusta, pero concebida con esta originalidad. Oigámosle.

Con Brouwer Flamenco he descubierto e investigado tanto su música que hoy la disfruto como si fuera mía. El premio al mejor solista concertante en el Cubadisco 2013 marcó mi mayor experiencia como guitarrista.

Privilegios de un Festival

Cuando era estudiante visitaba los festivales que organizaba Leo Brouwer, en los cuales teníamos el privilegio de conocer a los mejores guitarristas del mundo. Igual pasa hoy en su Festival de Música de Cámara, que abre las puertas a todas las manifestaciones artísticas, entre ellas el cine, el teatro, la danza, y principalmente la música.

Tuve el honor de vivir por segundo año consecutivo este magno Festival que nos actualiza respecto al trabajo de artistas nacionales e internacionales y, sobre todo, a la vida y obra del maestro. Brouwer Flamenco no podía faltar. Nunca me negaría a formar parte de un evento en el que he aprendido muchísimo.

Uno de los mayores regalos de este año fue conocer a Paco de Lucía, el dios de la guitarra flamenca y el culpable de que miráramos al flamenco con total pasión. Siempre quise verlo en vivo, y tuve que esperar 26 años para cumplir ese sueño.

Quedé impactado al tenerlo frente a mí. Esa noche de concierto no respiré, ni pestañeé, ni dormí. Traía mi instrumento después de un ensayo dentro del Festival y no podía perder la oportunidad. Me acerqué mientras Leo y Paco conversaban y estiré mi guitarra. Ahora en ella están reflejadas las firmas de dos de mis máximos guitarristas y compositores: Leo Brouwer y Paco de Lucía.

Un cubano en México

México ha sido importante en mi carrera. Me enamoré de su cultura desde que llegué hace 12 años. Conocer al pueblo y sus tradiciones me hizo valorar más a Cuba.

Es un país donde me dedico a lo que me gusta: componer, impartir clases, protagonizar conciertos y compartir con buenos amigos que forman parte de mi familia. Soy el cubano más mexicano del mundo, y si hubiera nacido en México, sería el mexicano más cubano del mundo. No puedo vivir sin México ni Cuba.

En la actualidad doy clases de guitarra en la academia Ensamble. Musicalmente, dirijo la compañía musical y danzaria México Flamenco y la agrupación de fusión latina Skpao, que se presentó en La Habana y Cienfuegos hace tres años con la participación de músicos de Querétaro, México. Después de cuatro años sin tocar con cierta disciplina, ha renacido mi verdadera pasión como solista.

Josué Tacoronte es un cubano sencillo que lleva en la sangre las raíces musicales de su país y les da vida a través de su guitarra, a la cual considera acompañante y amiga. “Quisiera aportar algo, aunque sea pequeño, a los estudiantes. Sin dudas, lo que más disfruto es subirme al escenario con mi guitarra, que me trasporta a dimensiones de felicidad, nostalgia y tradición. No quiero que me confundan con un guitarrista flamenco que por ser latino quiere imitar a otros, sino cual amante de toda música y la diversidad guitarrística”.

“Los cubanos sabemos la esencia a la cual pertenecemos. Tenemos a nuestro favor la alegría, la sonrisa y la cultura que nos enriquece, que no podemos perder ni olvidar, porque forman parte de nuestra historia, esa que hace a Cuba presente en el mundo y con la cual muchos se identifican cuando suena cubano”.