foto: Cortesía de la entrevistada

Sigrid Armenteros: “Mi corazón está con la música”

Adnaloy Hernánez Rodríguez | 5/MAY/2013

Entrevista exclusiva con la joven cantautora, quien se abre paso en el universo sonoro con una voz versátil y una propuesta muy peculiar

Escuché su nombre mientras alguien elogiaba sus condiciones vocales para defender cualquier género musical y llamó mucho mi atención. Es Sigrid Armenteros, una joven tímida, risueña y soñadora quien comparte su vida y arte con sinceridad. Aunque ser la hija de Máximo Armenteros, el último guitarrista de los Zafiros, implica un gran reto, ella busca su sitio con un estilo muy particular.

¿Cómo descubriste tu vocación por el canto?

Siempre quise ser bailarina clásica, escritora o actriz. Aunque son sueños que todavía tengo, siento que mi corazón está con la música.

Casi al cumplir los 20 años de edad tuve la oportunidad de bailar en un espectáculo y era muy mala. Casualmente un día faltó la intérprete y me propusieron asumir su lugar, así descubrí que mi verdadero camino era cantar. Desde entonces comencé a tomarlo en serio. Cantaba y componía desde años antes, pero no era una prioridad.

¿Cuánto te aportaron las distintas agrupaciones que integraste?

Debuté en el grupo de espectáculos musicales Estilo Propio Abo Tombí. Allí todos eran mayores que yo y me apoyaron mucho.

Después pasé a la Steel Band Habana, dirigida por Emilio Piñeiro, nieto de Ignacio Piñeiro. Ese fue mi inicio en una empresa artística, la cual lleva su nombre. La integrábamos muchachas muy jóvenes. Interpretábamos calipso, merengue, son, guaracha. Aprendí la historia de la música caribeña, la cual mezclábamos con la tradicional cubana.

Yo tocaba la steel. Era muy tímida y siempre trataba de esconderme detrás del instrumento, hasta que una vez más tuve que asumir la ausencia del cantante. Definitivamente era lo que me tocaba en la vida, así que de alguna forma una fuerza mayor me impulsó a cantar.

Después integré la banda Sonido 5, dirigida por mi padre, Máximo Armenteros, quien ha sido importante en mi carrera. No tuve una formación académica. Él me enseñó los aspectos teóricos y la proyección escénica. En ese entonces hacía la percusión menor y ya tenía la inquietud de interpretar mis propias composiciones. Rondaba mi primer demo, el cual había hecho junto a Tomás Rivero, tecladista fundador de Moncada.

Permanecí poco tiempo, pues comencé a colaborar con Aceituna sin hueso y Ogguere. Estas agrupaciones me permitieron conocer a Obsesión en el año 2007, el grupo que me llevó a la Agencia de Rap.

¿Qué géneros definen tu estilo?

Pudiera incursionar en cualquier género cubano. Disfruto mucho la balada, el son, el bolero, el feeling, la guaracha, pero defiendo más el R & B, el soul y el neo-soul.

Antes de conocerlos escribía canciones e imaginaba ritmos que no podía nombrar por desconocimiento. Cuando hice el primer tema con Kumar trataba de explicarle y me dijo: “Yo creo que tú eres una trovadora con swing”.

Defino mi trabajo como neo-soul, un estilo afroamericano que retoma géneros de antaño y adquiere nuevas sonoridades. Tiene un poco de todo, principalmente de cubanía. Le incorporo mis raíces. Me gusta esa mezcla a la cual llamo mi neo-soul, que tiene de R & B, soul, trova, bolero, feeling.

¿Cómo enfrentas la dualidad de componer y cantar?

Me ha servido de mucho cantar mis experiencias, poder llevarlas al papel y luego expresarlas. Resulta muy cómodo, aunque no significa que deje de interpretar composiciones de otras personas.

Traía una dinámica de trabajo diferente antes de llegar a Obsesión. El rap es un género de denuncia, protesta, y mis textos eran más trovadorescos, suaves, metafóricos. Tuve que aprender a ser más directa y radical en mis letras si quería asumir un trabajo serio en el mundo de este género. Todavía me cuesta trabajo pero recibo el apoyo incondicional de Alexey Rodríguez, director del grupo, quien sin dejar de ser poético es bien fuerte a la hora de componer. Hemos hecho un buen dúo. Me siento bien al ser autora e intérprete de mi música y mi vida.

¿Qué temas te inspiran?

El amor a la pareja, la familia, los amigos, la música, la negritud, la vida.

¿Cómo surgió la idea de hacer Camínalo?

En el primer demo hice todo, hasta los arreglos. Colaboré con Ogguere y llegué a Obsesión. El segundo imponía un cambio total. Necesitaba un trabajo que me llevara a los medios para que el público supiera que existe una joven cantante que se llama Sigrid. Y fue lo que logró Camínalo.

Gracias a él, Alexey y yo empezamos a colaborar. Demoró alrededor de cuatro años terminarlo. Queríamos que fuera lo más interesante y diverso posible. Seleccionamos beats que llamaran a reflexionar y a bailar. Incluye cinco temas variados que se refieren a la racialidad, el amor, la pareja, la defensa femenina, la ruptura familiar y de pareja. Fueron compuestos por ambos, excepto “Mala manía”, que es inspiración de Alexey.

"Camínalo" es el nombre de la primera canción. La cantamos en diversos espacios y fue bien acogida. Después la escogimos como nombre del demo. Representa la contradicción de tener un nombre salsero pero no ser de salsa, y crea entonces esa expectativa: “Escuchemos qué tiene ella para decir”.

Otros temas son “Fiebre”, una versión de “Fever”; “Mala manía”, balada a piano en la cual me acompañó el joven Fervin Delgado; “Ay amor”, adaptación del tema de Bola de Nieve y “La música”. En esta última y “Camínalo”, Alexey asumió las partes de rap.

En el demo está representado el neo-soul, a partir de esa mezcla en mi manera de cantar y sentir las canciones. Ha cumplido mis expectativas, pues conseguí que me conocieran. Logré insertarme como cantante solista en la Agencia de Rap, un sueño hecho realidad. Ahora, a luchar por mantenerlo, que es la parte más difícil.

¿Actualmente dónde se puede disfrutar de tu música?

Tenemos una peña que se llama de De tóo un poquito. Solía ser en La Madriguera, pero nos trasladamos a la Plaza de Galicia, en el Cerro, los segundos sábados de cada mes a partir de las 5:00 p.m. En ella participamos Alexey Rodríguez y yo. Invitamos a artistas no solo del mundo del rap, sino a poetas, trovadores. Es un objetivo que hemos logrado. Ahora varía un poco su dinámica porque estaremos en función de la comunidad.

Este espacio me permitió interactuar con creadores muy buenos, de quienes he aprendido. Me acercó más a la Asociación Hermanos Saíz y al público. Hemos compartido con el dúo Jade; Alejandro Zamora, escritor y comunicador quien hizo gala de sus minicuentos; Chekendeke, un grupo de poesía; Ruta 11, un grupo de rap que se acerca al soul; además de Grisel Echevarría, cantante de blues y Obsesión, una leyenda del rap.

Siempre nos preocupamos porque exista complicidad y la interacción directa con la audiencia. Servimos té, acercamos las mesas para crear un ambiente íntimo en el que las personas se sientan en confianza, en familia.

De Tóo un poquito es un gran reto y una gran alegría, también un dolor de cabeza. Es como un hijo al cual defiendo con amor.

¿Qué otros proyectos ocupan tu tiempo?

Mi deseo más concreto es hacer un disco en el que pueda invitar a otros músicos. Estoy preparando los temas. Es mi proyecto más claro, veremos cuándo tendré la dicha de lograrlo.

Tengo en planes un videoclip del tema “Tu verá”, uno de los nuevos que estrené en la peña. El realizador es Yasel Socarrás, joven recién graduado, muy talentoso. Con él hicimos un corto: El club del espendrú, donde incursioné en la actuación. Tiene un equipo muy profesional y estamos haciendo el trabajo de mesa. Quizás pueda salir en mayo.

Recientemente filmé un programa Paréntesis y hasta ahora me presentaré el 18 de mayo en Pinar de Río, donde ya estuve en un evento provincial de rap. Este será un reencuentro en La Sitiera, a partir de las 8:00 p.m.

Sigrid nunca pierde la perspectiva. Siempre aprende, ve, escucha. La gran espiritualidad y el amor en sus composiciones solo la guiarán al éxito que merece. “La música es mi vida y mi mayor orgullo. Todavía tengo muchos sueños por lograr. Lucharé para que mi arte llegue cada vez a más personas, y seguiré cantando a pesar de las adversidades”. Después de conocerla, reafirmo lo primero que escuché sobre ella. Ciertamente una hermosa voz camina La Habana.