foto: Tomada de Andalucía.org

Chucho Valdés: Todo Música

Marino Luzardo | 31/MAR/2014

Ángel Alderete prepara documental que recoge la vida y obra de ese gran músico cubano y del mundo

Hace unos días tuve la grata sorpresa de que me llamaran para que mi voz formara parte de un documental que recoge la vida y obra de uno los más grandes músicos cubanos y del mundo: Chucho Valdés. La solicitud me llegó a través de Nelly, productora y esposa de Ángel Alderete, inmenso realizador y genio de la dirección de fotografía de memorables obras de excelente factura en la escena audiovisual cubana. Por supuesto acepté. Una vez grabados los textos, Alderete se dispuso a dialogar sobre esta iniciativa y su proceso de realización.

¿Cómo surge su acercamiento como profesional a la obra de Chucho Valdés?

Mi primer encuentro profesional con Chucho fue a partir de Irakere. Él había grabado con la EGREM uno de sus primeros discos con este proyecto y se necesitaban unas fotos para la carátula, y me dieron la oportunidad de trabajar con él.

Desafortunadamente, a pesar de que a Chucho le gustaron mucho las instantáneas tomadas, la EGREM no las utilizó.

En el plano personal, lo conocía porque mi padre trabajaba en el Hotel Riviera y Chucho tenía un espacio donde se presentaba como pianista. Ahí nació mi admiración por su música.

 ¿De qué manera se ha llevado a cabo la investigación para el documental?

Ha sido un proyecto, un sueño, que nació de conversaciones con distintas personas conocedoras de la vida y obra de Chucho Valdés. La idea se presentó a la disquera Colibrí, y Gloria Ochoa y Marta Bonet, directora y jefa de producción, respectivamente, se enamoraron de la propuesta. Así comenzamos.

La investigación abarcó todo el material biográfico, musical, fílmico y gráfico existente en el país. Contamos para ello con la ayuda imprescindible de Rosa Marquetti, gran conocedora de la obra de Chucho, y Amaya Carricaburu, musicóloga del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana.

Después comencé a clasificar toda la información por épocas, para así conformar el cuestionario que serviría de guía para las entrevistas, tanto a Chucho como a aquellas personas involucradas en su vida. Todo fue fascinante y cada día era algo nuevo por conocer de ese hombre inmenso, de ese músico infinito.

¿Cuáles fueron las locaciones elegidas para rodarlo?

Los escenarios fueron diversos. Comenzó en Quivicán, donde nació, pasando por su casa actual en La Habana y de ahí en lo adelante, Nueva York y Miami, en Estados Unidos; Málaga y Madrid, en España; y Noruega por skype. Así logramos contactar a los músicos que, fundamentalmente, compartieron sus vidas junto a él.

 ¿Hasta qué punto Chucho accedió a sus exigencias como realizador?

A Chucho le agradó la idea. Buscó, dentro de su complicada agenda, el tiempo para trabajar. Resultó ser una experiencia muy agradable y profunda. Contó toda su vida tanto en el plano personal como profesional, de lo más simpático a lo más dramático. Puedo decir que es un ejemplo de persistencia y maestría musical. Fue capaz de enfrentar incomprensiones de distintas instituciones ante la intención de crear Irakere y lo logró con la constancia de un buen cubano.

 ¿Cómo definiría su encuentro con Bebo Valdés, quien también aparece en este audiovisual?

Fue un encuentro mágico, único. Al llegar a su casa, Bebo estaba tocando el piano. Después se incorporó Chucho y empezó a tocar junto a su padre. Así surgieron piezas que a Chucho lo acercaban a su infancia y de una simple melodía se destapó una improvisación a dúo que nos demostró la conexión existente entre padre e hijo. La música siempre los unió.

¿Para cuándo estará listo?

Estamos en la fase de terminación. Queremos entregarlo para octubre que celebra cumpleaños.

 ¿Qué expectativas tiene con su presentación ante el público cubano?

Quiero que los cubanos conozcan al ser humano que es Chucho Valdés y su maestría como profesional. Al cubano que siempre ha sido, viva donde viva.

¿A quienes tiene que agradecer la realización de un documental de esta magnitud?

Primeramente a Chucho, por su vida y por su música; a Orlando Vistel, presidente del Instituto Cubano de la Música, por confiar y creer en el proyecto; a todos los músicos que compartieron escenario con Chucho: Gloria Ochoa, Marta Bonet, Rosa Marquetti y Nelly Bauta, mi mujer.

Y ahora me toca a mí. Gracias primeramente a Alderete por haberme tenido en cuenta para estar en un proyecto tan sublime como este, a Nelly por su amabilidad y competencia y, desde la distancia, a Chucho, cuya obra va grabada en el corazón de todos los cubanos a los cuales ha mostrado siempre, además de su increíble talento, la humildad y la sencillez que solo distingue a los verdaderos grandes. Chucho Valdés: Todo Música es el título provisional de este documental, al cual tendremos acceso a finales del 2014 y que, de principio a fin, suena cubano.