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Juan Formell: “Van Van y Cuba son una misma cosa”

MARINO LUZARDO | 18/FEB/2013

El director del Tren Musical de Cuba conversa con Suenacubano sobre la orquesta que más tiempo ha sabido mantenerse en el gusto de todos.

Tal vez lo haya dicho antes, pero si algo valoro de mi profesión es la posibilidad que me brinda de estar cerca de grandes figuras que han hecho historia. Oportunidad que a veces te permite comprobar que esa grandeza es proporcional a la humildad y la sencillez. Ese es el caso de Formell, inmenso horcón de la música cubana a quien hemos aprendido, más que a respetar y admirar, a querer. Que gusto poder ofrecerles esta conversación a ustedes que, como yo, han crecido con los temas del Tren Musical de Cuba.

Siempre que se le llama para una entrevista habla poco de usted. ¿Es Formell Van Van todo el tiempo?

Yo creo que sí, es el trabajo más importante que he realizado y me enorgullezco de ello. Me di a la tarea de crear una música bailable que tuviera sonoridades contemporáneas por allá por los 60 y, honestamente, nunca pensé que llegaría tan lejos nuestro trabajo.

¿Cómo recuerda su paso por la Orquesta Revé?

Eso fue el inicio de un trabajo que me marcó y me hizo apropiarme de la fusión, utilizando elementos del Caribe, y dio resultado porque no se perdía nuestra identidad ni nuestra sabrosura.

Antes de entrar en Revé tenía ya usted referentes del jazz, incluso, por su padre que también fue músico. ¿Cómo introdujo estas influencias en una orquesta bailable a partir de instrumentos novedosos en este tipo de agrupación?

Eso fue una revolución para la música. Yo venía de estudiar contrabajo y de tocar con Peruchín, Faxas, Somavilla, Guzmán, los mejores directores de orquestas de este país, y se me ocurrió cambiar el contrabajo por el bajo eléctrico, llamamos a un guitarrista y cambió por completo la sonoridad de la Revé.

En el año 1965 usted conoció a una cantante que según su criterio le abrió muchas puertas. Estamos hablando de Elena Burke: La señora sentimiento.

Sí, Elena me abrió las puertas, imagínate que con una carrera sólida y exitosa como la que poseía se arriesgó a cantar temas de un autor desconocido y joven como yo. Yo tenía nivel para hacer orquestaciones pero nunca había hecho arreglos para alguien tan inmenso. Elena seleccionó tres temas míos para su disco y Caturla se enfermó y no pudo hacer los arreglos, tuve que asumir. El resultado fue maravilloso, ella quedó muy complacida y fue el punto de partida para futuras colaboraciones. La quise, la admiré y siempre le estaré eternamente agradecido.  Temas como “De mis recuerdos”, “Ya lo sé”, “Lo material”, cobraron en su voz una dimensión gigante.

Los que hemos crecido con Van Van nos damos cuenta de la manera en que la orquesta se supera a sí misma en cada producción ¿Cómo se logra esto?

Eso es una maquinaria como dice la canción, y es un oficio que se perfecciona cada día. La vida te pone a prueba cada vez que hay cambios, por ejemplo, en los cantantes, que han variado en estos años. Cada vez que nace una orquesta que sanamente pretende arrebatarte la supremacía… Recuerdo cuando nació Irakere y Adalberto y su Son, que tuvimos que ponernos los pantalones bien puestos. Hay que sentarse a pensar y componer hasta que logras lo que tú piensas que puede causar impacto, y en eso hemos sido muy afortunados. Si eres inteligente, te nutres del talento de los que te rodean y le das paso a aquellos que son parte de Van Van. Conociendo nuestra historia, se atreven a componer y han pegado sus temas, como Mayito, Robertón, Cucurucho el pianista, en otro tiempo Pupi, y así la responsabilidad no cae solo sobre mis hombros.

En los 90 muchas agrupaciones fueron acusadas de incluir textos vulgares y ofensivos en sus coros, hoy pasa con el reguetón. Van Van nunca ha sido centro de críticas en ese sentido.

Yo soy fanático de las comedias musicales y también de la trova. Pero si haces un texto muy elaborado para bailar, definitivamente no funciona. Usando ambas fuentes empecé a escribir crónicas con música, que hoy en su mayoría son el centro del repertorio de Van Van. Crónicas donde el bailador se vea a sí mismo. No creo que todo haya sido perfecto, se nos puede haber ido una frase no tan feliz, pero nunca groseros.

¿Qué cosa es sonar a Van Van?

Es un estilo, como lo tiene Silvio, como lo tiene Pablo a la hora de componer y orquestar. Creo que el rigor del trabajo y la constancia son la clave para descubrir que estás haciendo algo que llega de forma muy especial a la gente, lo otro es sensibilizar a los nuevos que llegan a la orquesta con la tradición y el sello Van Van, para que no se pierda. Hay que estar pendiente de qué quiere el público. No soy un buen bailador pero ver a los demás gozando con nuestra música me motiva mucho.

Algo que distingue a su orquesta es la permanencia de muchos de sus músicos. Sin embargo, algunos pilares como Pupi, Changuito, Pedrito y, más reciente, Mayito, ya no están en la agrupación. ¿Cómo ha tomado Formell estas decisiones?

Siempre que esto sucede se crea un problema grandísimo. Pupi es un compositor excepcional y un pianista sonero muy bueno, por suerte encontramos a Cucurucho, que también compone muy bien. Pedrito fue la imagen de Van Van por mucho tiempo, con un carisma tremendo, para suplir esto entró Yeni y hubo que hacer reajustes muy grandes en el repertorio y mover la historia de otra manera, como mismo se hizo ahora con la salida de Mayito. Hay que buscar recursos para que el cambio no estremezca tanto nuestro trabajo. Por supuesto, uno no quisiera que fuera así, pero cada quien tiene sus aspiraciones y hay que respetarlas.

¿Sientes que hay algo de Formell en Estos músicos que ya no te acompañan?

Me gustaría pensar que sí. Han sido muchos momentos buenos y malos que vivimos juntos y creo que cada uno de nosotros hemos dejado huella en el otro.

¿Qué condiciones hay que tener para ser un Van Van?

Además de ser excelente músico, hay que ser un profesional responsable, someterse a todo lo que supone representar a una orquesta como la nuestra. No faltar a los ensayos, proyectarse de manera correcta: en la tarima no se fuma, no se bebe; hay una serie de condiciones que tiene que cumplir quien desee montarse en este tren y, por sobre todas las cosas, ser buena persona. Pero también los que llegan nuevos tienen que tener la versatilidad necesaria para asumir un repertorio de más de 40 años, porque en cada concierto hay que hacer temas que se crearon tal vez antes de que nacieran algunos de nuestros integrantes.

Desde hace algún tiempo ha delegado algunas responsabilidades en Samuel, muchos piensan que ya usted no dirige. ¿Hasta dónde lleva su hijo las riendas de Van Van?

En la práctica dirige Formell. Dirigir una orquesta lleva muchos elementos: la parte administrativa, la composición. El baterista, desde los tiempos de Changuito, es quien lleva un gran peso en la parte sonora y en los arreglos, y Samuel ya tiene mucha experiencia, además compone. Yo reviso todos los detalles y decido ya a otros niveles. Los años pesan y a veces no estoy en giras muy extensas, pero sí decido el repertorio que se interpretará en casa ocasión, sigo componiendo y todo lo consulto con Samuel. 

De los premios que ha recibido, ¿cuál ocupa un lugar especial en su corazón?

Por supuesto que mencionar algo en ese sentido es comprometedor, cada reconocimiento merece mi respeto. Valoro mucho el Premio Nacional que me dieron y también el Honoris Causa que me otorgó el ISA, porque yo no estudié, soy autodidacta y todo se lo debo a mi padre. No tuve la suerte de formarme en conservatorios, por tanto, no tengo formación académica, y que el ISA haya reconocido mi trabajo es un honor para mí. 

En casa, ¿quién es Formell?

Soy muy tranquilo, leo mucho y dedico muchas horas a la composición; por cierto, me encantaría hacer más música para cine y musicales, ahora que tengo más tiempo. Me gusta pintar, no tengo técnica ninguna pero llevo mucho por dentro para expresarlo a través de esa manifestación.

¿Por qué colecciona ranas?

No sé, me gustan esos animales, muchos le temen, pero tienen un misterio que me seduce. También colecciono manos hechas con diferentes materiales.

¿Se siente dispuesto a escribir sus memorias?

Eso es complicado. Como te decía, he escrito crónicas que luego se ha vuelto temas musicales, pero escribir mis memorias es harina de otro costal. Parte de mi biografía está precisamente en mis canciones, son vivencias que he tenido y que he entregado con mucho placer. Para escribir mis memorias tendría que ser auxiliado por un escritor profesional, me atrevería, pero necesito ayuda, estoy abierto a eso.

¿Cómo recibe usted el que muchas de las frases de sus canciones se cuelen en el argot popular como es el caso de: “por encima del nivel”, “eso me pone la cabeza mala” y actualmente “que cosa la costurera”?

Es que somos parte del pueblo, Van Van y Cuba son una misma cosa. Siempre hay una comunicación entre el público y el compositor, y ese coqueteo con el humor en estos temas también nos permite una mayor cercanía.

Acaba de salir al mercado otro DVD de Van Van por las cuatro décadas de la orquesta, ¿qué siente al mirar tantas generaciones de cubanos bailando al compás de su música?

Que te puedo decir, creo que es lo máximo a lo que puede aspirar un creador como yo.

Y creo que el pueblo cubano ha sabido premiar con su cariño a una orquesta y a un creador que nos ha acompañado en momentos importantes de nuestras vidas, aquellos en los que el tiempo libre, a veces tan escaso, le pide movimiento al cuerpo. Nada mejor para liberar tensiones que tirar un pasillo, o pisar a cualquiera tratando de hacerlo, teniendo un fondo musical que, en mayúsculas, suene cubano.