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Hasta pronto, Carlos Emilio Morales Tabares

Instituto Cubano de la Música | 13/NOV/2014

Nota de prensa de la Dirección de Comunicación del Instituto Cubano de la Música

La cultura cubana está de luto, ha partido uno de sus exponentes del jazz, Carlos Emilio Morales, guitarrista, hombre de pueblo, amigo.

Carlos Emilio comenzó su carrera profesional en 1959 con la orquesta del canal 12 de la Televisión Cubana bajo la dirección de Mario Romeu y posteriormente en la orquesta del Teatro Musical de La Habana. Fue fundador de la Orquesta Cubana de Música Moderna, dirigida por Armando Romeu, del conjunto de Leopoldo Escalante (Pucho) y desde 1973 fundador del grupo Irakere, orquesta dirigida por Chucho Valdés.

No fueron pocos los solos donde mostró sus condiciones como heredero del mejor jazz norteamericano, colocándolo como uno de los más prestigiosos guitarristas del jazz cubano. Su impronta creadora de cincuenta y cinco años de activa labor como intérprete, bebió de la sabia académica de grandes maestros como Federico Smith, Fabio Landa, Clara Nicola (Cuqui), Jesús Ortega y el propio Chucho Valdés.

Su fuente sonora, sus paradigmas? Miguel Matamoros, Barney Kessel, Tal Farlow y Juanito Marques, entre muchos más porque Carlos siempre escuchaba buena música y se caracterizó por ser un eterno estudioso de su instrumento y por sacar de él la gama de colores y timbres que caracteriza su estilo interpretativo.

Fue un músico de gran disciplina en su trabajo, honesto, valores que caracterizan a los grandes hombres y que Carlos dio muestras en su ejercicio diario: el trabajo colectivo. Para quien conoce la labor de un artista virtuoso como solista, asumir la impronta de limitarse a hacer lo que le pide el trabajo colectivo es una muestra de extrema modestia y respeto a su colectivo de colegas que el tiempo devino en verdaderos hermanos.

Y un director como Chucho Valdés, siempre supo valorar a quién tenía en la plaza de guitarra de su banda. Era discreto como músico pero su personalidad era toda una fiesta que servía como enlace, como fuente de confluencia entre todos los integrantes de dicha banda y disfrutaba siempre lo que hacía.

Representó a la cultura cubana desde Cuba incontables veces, fue galardonado con los mejores premios y desde su trinchera artística fue escudo de la nación cubana. Privilegiados se sienten hoy sus colegas, sus alumnos y el pueblo de Cuba porque decir Irakere es decir jazz cubano y decir Carlos Emilio Morales es sentir las gotas de rocío que colman las almas de los cubanos en el mundo que valoran el buen jazz. Gracias Carlos por producir los sonidos que hacen vibrar las venas del corazón.