foto: suenacubano

El Niño y la Verdad en busca de la cadencia perdida

7/OCT/2013

Su objetivo es defender la música popular bailable de siempre…

La orquesta que lidera Emilio Frías (El Niño), ex cantante de Elito Revé y su Charangón, fue fundada el 27 de junio del presente año, y en los pocos meses de creada ha sabido hacerse de un espacio privilegiado entre los seguidores que disfrutan de su arte. El Niño y la Verdad como se hacen llamar este conjunto de 15 músicos, tienen bien claro su objetivo: defender como única “verdad” la música popular bailable de siempre, esa realizada sobre la base de los principios de maestros del género como Miguelito Cuní, Raúl Planas, Juan Formell y César Pupy Pedroso.

Fusionando armonía y ritmo, en composiciones del propio Emilio Frías —con arreglos de Pachy Naranjo Jr. y Dairon Ortega—, la orquesta camina hacia una sonoridad propia que va del son a la salsa, y pasa por otros géneros como la timba, el changüí y la rumba. Temas como “La mata”, “Seguir viviendo” y “Ese soy yo” representan claramente la tendencia que marcan estos jóvenes músicos.

La Casa de la Música de Miramar es el espacio que los acoge cada viernes desde hace unos meses. En el escenario la agrupación anfitriona regala a los asistentes entrega, profesionalismo, alegría y mucha buena música. El carisma de Emilio Frías y sus músicos hace cómplices a todos de su sonoridad. Es una sorpresa encontrar entre los músicos que integran la orquesta a Pascual Matos, denominado “El Sinsonte”, quien hace gala de una interpretación sin par.

A pesar del poco tiempo de fundada, El Niño y la Verdad promete ser una de las orquestas que ponga bien en alto la música popular bailable contemporánea. Desde ya planean colaboraciones con agrupaciones insignes de la cultura cubana como los Muñequitos de Matanzas, en homenaje a los 61 años de la agrupación.

El Niño y la Verdad busca, como expresara el propio Pachy Naranjo Jr., la cadencia perdida, esa que latía en la música popular cubana en la décadas entre los 50 y 70. El empeño y la emoción que le han impregnado a su arte estos jóvenes dan muestra de que van por buen camino;  porque no hay duda alguna que El Niño y La Verdad, suena bien a cubano.