Sin distinción de géneros

2/FEB/2012

por suenacubano

Todos aplaudimos con placer la arremetida contra la vulgaridad en la música cubana, al parecer ahora más eficaz, al intervenirse en las nominaciones de un concurso de videoclips y presentarse una crítica bien fundamentada en la prensa nacional. Lo que preocupa es que se menciona solo un género musical, el tan llevado y traído reggaetón. A decir verdad, este no es un mal que atañe solo a ese género, y tampoco pueden colarse a todos sus cultores en el mismo saco.

Alarma, por la buena salud de la música cubana, que tales criterios y la consabida expulsión del reino de la música al reggaetón acarreen males mayores a nuestra cultura. Ya sabemos que oportunistas hay siempre, a la espera de hacer leña del árbol caído. Es menester ser infieles a nuestra naturaleza y no irnos a los extremos.

La música, sea por motivos comerciales y de mercado o por criterios musicales, se divide en géneros, difíciles de definir en los nuevos estilos emergentes donde se incorporan múltiples características. Tal clasificación, no se realiza en atención a su eficacia interpretativa, sino, teniendo en cuenta criterios musicales, como el ritmo, la instrumentación, la armonía, la estructura melódica; o puede basarse en características extra musicales, como la zona geográfica de origen, el período histórico, etcétera. Pensemos que esta categorización ayuda a su estudio y comercialización, pero no define un patrón de calidad. La eficacia de cada artista o agrupación, el valor del producto musical que ofrecen es lo que los valida o descarta.

El reggaetón en Cuba tiene también buenos ejemplos, artistas que logran enriquecer la simpleza de ritmo y melodía del género al incorporar otras sonoridades, sirva de ejemplo la base melódica del órgano oriental escuchada en las propuestas de Kola Loka, y la apropiación de frases muy populares, muy cubanas y para nada vulgares. Gente de Zona, en sus mejores momentos, logró frases de tanta sensibilidad como salidas de la canción más lírica: “Yo me quedo en mi Habana, porque mi Habana es un sueño…”. Así, los ejemplos pueden ser muchos, y es saludable resaltar lo que vale para poder excluir lo insalvable desde todo punto de vista.

Por otra parte, la vulgaridad en la música cubana no es terreno exclusivo del reggaetón, hay canciones, y hasta algunos estribillos de salsas que dejan mucho que desear. Probablemente, por la amplia difusión del reggaetón en los medios y centros nocturnos y recreativos, es más apreciable.

Es preciso que entablemos batalla contra la vulgaridad en toda la música cubana, contra la simpleza y las espantosas interpretaciones. Es importante, también, una crítica que coloque en su debido lugar a aquellos artistas que sí representan la música popular con todos sus valores. Tengamos en cuenta siempre las sabias palabras del inigualable maestro Rufo Caballero: “Así como hay que protegerse del populismo y la ramplonería, vale protegerse del prurito que impide comprender cómo fluye y anda, con su propia naturaleza, la cultura popular”.

Suenacubano se reconoce comprometido con la música cubana, aportadora de valores culturales, sin distinción de géneros.

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