foto: Cortesía del artista

Reynier Mariño, todos los sábados en Los Altos Restaurante

Adnaloy Hernández Rodríguez | 3/JUL/2019

El guitarrista cubano adereza con su buena música las ofertas gastronómicas de un céntrico sitio habanero.

Cae la noche mágica habanera y todo se vuelve canción. Los dedos del artista vuelan violentamente entre las cuerdas, cambia eufórico de posición sometiendo a su antojo el instrumento, sonríe solo, disfruta, mira hacia todas partes ensimismado en su propia música y, a la vez, tan al tanto de lo que sucede a su alrededor. Todo el cuerpo en función de la guitarra.

Desde la calle, un hombre escucha los enérgicos acordes que se escapan por el balcón, justo en la céntrica esquina de las calles 23 y J, en el Vedado Habanero. Tenía que demostrar su casi certeza mientras –sin reparos-, se dispone a subir unos cuantos escalones hasta Los Altos Restaurante. Pregunta: Ese es Mariño, ¿verdad?, con el entusiasmo y la admiración mezclados en el rostro.

Y es que todos los sábados, el guitarrista cubano Reynier Mariño adereza con buena música los deliciosos y coloridos platos de quienes prefieren visitar Los Altos, que de manera exquisita combina una creativa comida natural, con ingredientes de calidad y, sobre todo, con mucho amor.

En una de las esquinas, privilegiada por la vista panorámica del sitio habanero, Mariño demuestra su refinado virtuosismo mientras –seguramente-, evoca desde la memoria aquellos primeros tiempos cuando aún estudiaba música y se ganaba la vida de igual manera, acompañado por su amigo Héctor.

La noche comienza tocada por el conmovedor “Concierto de Aranjuez”. Al instante, un velo seductor embelesa a quienes allí le escuchan transitar con fácil desempeño por clásicos temas de Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Armando Manzanero, Alejandro Sanz, el grupo estadounidense The Eagles y muchos otros.

A una niña dedica el conocido tema de la Pantera Rosa y también aprovecha para sugerir algo de su trabajo reciente en la música urbana de Cuba, tocando a guitarra limpia conocidas canciones de El Chacal. Un guion perfecto entreteje, así, piezas clásicas con otras más populares, logrando un recital de buen gusto y del agrado de todos los presentes, muchos de los cuales ponían voz a los instrumentales interpretados por Mariño.

Con la mirada fija del Quijote, justo en 23 y J, está Los Altos Restaurante, donde cada sábado –sin falta-, tiembla entre los dedos de Reynier Mariño esa guitarra flamenca que enamora, invita a cantar, bailar y, sin dudas, despierta el apetito.

El 24 de agosto venidero el guitarrista celebrará dos décadas de vida artística con un concierto en el Teatro Nacional, en el que le acompañarán invitados de lujo como su amigo Héctor, la primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba Sadaise Arencibia y la Compañía Lizt Alfonso, conducidos por el actor Patricio Wood y dirigidos por Loisys Inclán.