foto: Olivia Prendes D'Espaux

Carlos Varela: “La esencia de mis canciones es universal”

MARINO LUZARDO | 5/ENE/2013

Una charla con el reconocido trovador cubano a propósito del próximo concierto por sus 30 años de carrera, el 12 de enero en la sala Avellaneda del Teatro Nacional

Hace unos días nuestro sitio sembraba la expectativa en relación con el próximo concierto de Carlos Varela en La Habana. Prometimos más información al respecto y llega precisamente de la mano del cantautor que celebra con esta presentación sus 30 años de carrera. Los estudios Abdala fueron testigos de nuestro encuentro. Luego del saludo amistoso y cordial vinieron las preguntas, que fueron respondidas con una disposición tremenda. Saboreamos cada palabra y aquí les va el diálogo entre Carlos Varela y suenacubano.com.

Además de la música, ¿qué te une a los invitados que te acompañarán en este concierto del 12 de enero en la Avellaneda?

Te cuento. Comienzo por Jackson Browne quien es un ícono de la generación a la que pertenecen Bruce Springsteen, James Taylor y Carole King. Este último vino a Cuba a conocerme en 2003 y me regaló una guitarra. Para mí eso es como regalar un talismán. Yo colecciono guitarras y es algo que aprecio mucho, cuando un colega le da una guitarra a otro es como pasar la ballesta. Luego, en 2004, tenía planificado un concierto en Miami y estaba todo vendido y me negaron la visa, como a tantos cubanos, y a ese señor le estaban entregando la condición de pertenecer al Rock and Roll Hall of Fame y él aprovechó una entrevista en el The New York Times para expresar que no entendía cómo su país enviaba tropas a miles de kilómetros y luego le tenía miedo a un poeta. Después me invitó a hacer una gira por Europa y me dijo que cuando cambiaran las cosas en su país me llevaría de gira por los Estados Unidos y, efectivamente, nos vimos allá, visité su estudio en Los Ángeles y ya hemos hecho tres giras por Norteamérica. Es un gran apoyo, un gran amigo, un gran hombre. Y en cuanto se enteró de esta fiesta por los 30 años me dijo: “Estoy ahí contigo”. ¡Imagínate!, tanto él como yo estamos muy felices pues, además, por primera vez cantará una canción mía en inglés y español, se trata de “Muros y puertas”, que le gusta mucho y le queda muy a su aire. La montamos con la Orquesta de Cámara de La Habana que estará en todo el concierto dirigida por Dayana García y, por supuesto, también, como el resto de los invitados, hará temas de su repertorio.

El caso de Ivan Lins, bueno, ya lo conoces, es uno de los tantos monstruos de la música brasileña, muy conocido aquí por su música para telenovelas. Estando un día en casa de Pablo Milanés, en onda descarga y pasándonos la guitarra de mano en mano, se me ocurre cantar “Una palabra” y él se quedó impresionado y me dijo: “¿Cómo es que no has ido a Brasil? ¡Es necesario que la gente te conozca!”. Entonces le di mis discos y se quedó enganchado y nos seguimos comunicando por correo, pues no vino más a La Habana. Después, su productor me llama diciendo que Iván quería que yo adaptara una canción de él al español. Me envió las pistas de “El color de una puesta de sol”. Le puse voz y me asombró mucho cuando salió su disco, que mi nombre encabezara la lista de los invitados, estamos hablando de Alejandro Sanz, Pedro Guerra y Jorge Drexler. Él siente un gran respeto por mi trabajo, y tiene la intención de grabar un disco entero conmigo. Viene con una emoción y un deseo a este concierto que es increíble. Casi seguro hará conmigo “No es el fin”, y digo casi porque le gustan varias y he tratado de convencerlo para que haga ese tema. Vamos a ver qué pasa.

Luis Enrique es mi colega desde que lo conocí en 2007 en Estados Unidos, ahí nos enganchamos y cantamos dondequiera que coincidimos. Dejamos de vernos un tiempo, luego el vino a La Habana cuando estaba dando los toques a mi disco “No es el fin” y se enamoró perdidamente de “Cambia”; quiso que le hiciera un arreglo a su onda salsera y así fue. Este es el tema que cantará en la versión original del disco.

Eduardo Cabras, de Calle 13, es un buen amigo, con quien he coincidido varias veces en La Habana. Admiro mucho el trabajo de su banda y juntos hicimos dos temas para el nuevo disco de Diana Fuentes. Vamos a hacer cosas con Diana y él también hará temas suyos para el público que asista. Venían otros artistas invitados pero les ha coincidido el concierto con varios compromisos y entonces vendrán en otra oportunidad seguramente.

De los nacionales no puedo hablar mucho todavía, faltan confirmaciones. Te puedo decir que Aldo López Gavilán, con quien trabajo desde hace un año, dirigirá musicalmente el concierto. Queremos vestirlo con la elegancia de una camerata, con la Orquesta de Cámara de La Habana. Los arreglos de Aldito son maravillosos, tendrá un aire de rock sinfónico y te confieso que ha sido muy duro elegir el repertorio. Uno va por la vida cantando y cuando tienes que hacer elecciones se pone muy difícil la cosa, porque la gente te dice: “¿Y vas a dejar fuera esta?”. Y ahí todo se complica. Haremos un recuento de lo que pensamos ha tenido valor en estos 30 años de carrera.

De la primera canción a la más reciente, ¿qué ha permanecido intacto en tu trabajo?

Creo que el no haber hecho ninguna concesión. Sigo siendo el mismo con unos años de más. El hecho de escribir canciones a medida que vas creciendo te da una madurez que se refleja en tu obra, y cuando tratas asuntos de tu entorno lo ves con una filosofía más universal. Te das cuenta de que el odio, el amor y el desamor son los mismos en Nueva York, Moscú y La Habana, lo que cambia son los telones de fondo, las ciudades. Eso te da la oportunidad de hacer temas más universales. Aunque me encanta que la gente me identifique con la realidad de los 80 y los 90 en Cuba quiero que, a la vez, reconozcan que la esencia de mis canciones es universal.

¿Cómo eres a la hora de compartir tus canciones con los demás?

Para mí es una bendición que alguien decida cantar mis canciones, de hecho, a veces ni te piden permiso; eso es algo que no puedes controlar, las canciones una vez hechas son de todos. Pero no comparto escenarios con todo el mundo, debe haber de por medio una admiración y un respeto mutuos por el trabajo que hacemos. No solo tienen que ser cantautores, pueden ser también instrumentistas. En ese sentido lo que te puedo contar es que me han invitado a conciertos a los cuales no he asistido porque no tienen nada que ver conmigo. Pertenecer a la nueva trova implica una actitud que hay que respetar ante el público y ante uno mismo. Vengo de una formación teatral y hay códigos de los cuales no me puedo desprender. El hecho de que alguien vibre con un verso y esa vibración y ese aliento lleguen a mí en el escenario es algo que disfruto sobremanera y me hace ser fiel a mis principios como artista.

¿De qué manera se manifiesta ese respeto entre los trovadores de tu generación?

A todos nos han entrevistado recientemente por los 40 años de la Nueva Trova y es curioso cuando le preguntan a uno por el otro. Con los años cada cual ha tomado su rumbo y siempre ha existido una ética que se traduce en el respeto mutuo que nos profesamos. Yo intenté hacer un concierto con Santiago Feliú, Frank Delgado y Gerardo, respondiendo al libro que nos agrupa como “Trovadores de la herejía” pero solo Gerardo y yo pudimos unirnos, pues tanto Frank como Santi tenían otros compromisos. Sueño con la idea de que pueda realizarse y ojalá también se nos una Donato ¿por qué no? Y así poder cantar esas canciones que todavía están en la memoria del pueblo de Cuba.

Como mismo tuviste a Silvio y Pablo, los trovadores de hoy te tienen a ti como referente. ¿Qué opinión te merece la nueva hornada?

Creo que los tiempos cambian. Cuba es un país de poetas y músicos. Dondequiera hay una peña. Por ejemplo, en Santa Clara, el fenómeno de La Trovuntivitis es para respetar. Cada vez que hacemos giras comprobamos que hay muchos jóvenes que quieren cantar como lo hicimos nosotros. Creo que hay mucha gente haciendo una canción ligera que también viene muy bien, realmente las canciones ya no son tan profundas, quizás hay mucha gente que no se quiere complicar, o comprometer. Lo cierto es que hay muchos que ya tienen un sello, un estilo y los veo en tu programa. Hay otros que, incluso, comenzaron con un estilo más cerca del rock y hoy son más cubanos. Algunos hacen un trabajo fabuloso, como el caso de Berazaín, y se han centrado en colocarle a su obra su sello personal; eso me da alegría porque quiere decir que aprendieron la lección.

¿Cuántos discos en 30 años? ¿Alguno ocupa un lugar especial en tu carrera por encima de los demás?

Son nueve. Hubiera querido hacer más, pero antes era muy complicado grabar. Hoy es más fácil grabar y lo difícil es vender. Hoy por hoy grabar es como hacer una tarjeta de presentación para decir: mira te regalo mi disco. Porque con el tema de la piratería no hay quien pueda. Lo único que los piratas no han podido lograr es piratearte a ti en directo ¿entiendes? Y no dudo que lo inventen.

Todos mis discos son entrañables y entiendo por qué se dice que son como hijos. Cada uno tiene para mí una repercusión especial. Jalisco Park, que lo presenté en vivo en el Chaplin, pasó de mano en mano en casetes por toda Cuba sin ser disco todavía. Lo vine a grabar en Canarias cuando fui con Silvio y él me sugirió que me quedara unos días más para grabarlo. ¡Imagínate!, un disco que tenía además “Memorias”, “Guillermo Tell”, “Bola de Nieve” y otros tantos temas que fueron coreados en el Karl Marx por un público que se sabía todos los temas. Entrando en los 90 muere mi madre y me sale Monedas al aire, sabrás lo que significa este disco para mí, y tampoco lo grabamos aquí, lo hicimos en Caracas; tiene “El enigma del árbol”, “Ahora que los mapas cambian de color” y otras canciones que respondían al momento que vivíamos. Luego viene Sabina a Cuba y me lleva a Madrid y grabo Como los peces, que se hizo en pleno Período Especial. Escribí prácticamente a la luz de una vela, porque a veces cuando estás tocando fondo te salva tu creatividad. Pasó el tiempo y me llama Silvio y me dice: “Graba un disco solo a guitarra”, así nace Nubes, y en medio de la grabación, Dios o mi mamá me dictan “Una palabra”. A pesar de que hay temas como “Muros y puertas”, “Nubes”, “Lucas y Lucía”, al principio no interesó a nadie, pero, como me dijo Silvio, había que dar tiempo al tiempo, y así fue. Cuando me preparaba para grabar Siete me llaman para decirme que el tema “Una palabra” había sido elegido para la banda sonora de la película Man on fire dirigida por Tony Scott y protagonizada por Denzel Washington; y eso marcó un antes y un después. En el caso de No es el fin, que grabé con el correspondiente adelanto tecnológico, le di mucha libertad a mis músicos y comprobé que había poesía también en la música que yo creaba, y que no quería ser visto solo como el cantor de letras, creo que es el que más se parece a mí. Con esto te digo que cada disco tiene su historia y se hace difícil marcar diferencias cuando hay tantos sentimientos involucrados en su nacimiento.

¿Cómo te ves de aquí a diez años?

Me veo calvo como tú (risas). Sabes, me asombra el tema de la edad porque estoy más activo que nunca, creo que hasta canto mejor en vivo, hago más canciones, más ejercicios. Y saboreo mucho el poder comprobar que la obra puede tener diferentes lecturas con el paso del tiempo.

¿Qué expectativas tienes con el público que irá al concierto?

No sé qué tipo de público irá porque hace mucho que no toco en La Habana. Lo que te aseguro es que el teléfono de mi casa no para de sonar y estamos con la misma emoción de antaño cuando lo hacíamos en el Karl Marx. Sé que la gente la va pasar muy bien en compañía de estos temas que hemos escogido con arreglos novedosos y con la elegancia de la Orquesta de Cámara, además, con la presencia de amigos cubanos y foráneos. Creo que este concierto será una buena manera de iniciar el año y de ponerme en contacto con el público de La Habana, ante el cual no me presento desde hace algún tiempo.

Antes decías “…a veces me pasan en la radio” y hacías varios conciertos al año. Ahora, que te pasan más, te vemos menos, ¿por qué?

Pero en el interior del país sí me he presentado. Es que me ponen más por allá (risas). No, en serio, hemos tenido muchos compromisos y me he tomado mi tiempo para componer, pero a partir de ahora nos veremos mucho las caras, incluso en tu programa, ya lo comprobarás.

Con la misma alegría que nos recibió nos despedimos. Fue una larga charla que nos posibilitó ponernos en contacto con un acontecimiento del cual seremos testigos en solo unos días. Se grabará un DVD que recogerá cada detalle de esta cita de Carlos Varela con sus invitados, entre los cuales también estará usted, recordando momentos de su vida a través de esas canciones, sintiendo al aplaudir que el ritmo de sus palmas también suena cubano.