foto: Tomada de internet

Rosa Matos: “Mis prioridades son la familia y la guitarra”

Marino Luzardo | 9/JUN/2013

La talentosa guitarrista conversa con Suenacubano y anuncia su próximo concierto el 15 de junio en el Centro Hispanoamericano de Cultura

La edición de Cubadisco del pasado año 2012 estuvo dedicada a la guitarra. En aquella oportunidad, entre los conciertos más esperados se ubicó uno centrado en la mujer y la guitarra, en la Sala Covarrubias. Fue ocasión oportuna para descubrir cuántas féminas cubanas han apostado por este instrumento y cuántas emociones le imprimen a cada interpretación. Entre todas ellas se encontraba una de las más importantes guitarristas cubanas, cuyo nombre forma parte inseparable del movimiento guitarrístico de la nación. Nos referimos a la maestra Rosa Matos, con quien coincidí hace unos días en la televisión. Aproveché, como siempre, para conocer un poco más sobre su exitosa carrera y los nuevos proyectos e iniciativas, y accedió a compartirlos con los amigos de suenacubano.com. Ahí les va.

¿Cómo se ubica la guitarra entre tus prioridades vocacionales?
Desde mis primeros años sentí la necesidad de expresarme partiendo de los sonidos, ya sea con el canto o el baile. Cuando comencé mis estudios en la escuela de arte, no sabía que la guitarra se convertiría en mi voz. Lo que no decía con palabras lo expresaba con la guitarra.
Esa forma tan especial de comunicarme con el mundo es lo que realmente logra atraparme, incluso, cuando solo quería disfrutar del silencio. Por eso yo siento que existo en un mundo de sonidos muy particulares, y descubrí que mis prioridades son la familia y la guitarra.

¿Quiénes tuvieron la responsabilidad de formarte como músico?
Comencé a estudiar la guitarra con la maestra Bárbara Milián, tuve la dicha de estar con ella todo el nivel elemental. El nivel medio lo cursé con José Armando Guzmán, Pototo, como todos le conocen, y me gradué del nivel superior con el maestro Jesús Ortega. Dentro de mi formación también tuve el privilegio de tener a maestros como Harold Gramatges, Mercedes de León y los que impartían las clases de escolaridad (para diferenciarlas de las de música) pero que contribuyeron a nuestro crecimiento espiritual y humano. A todos ellos les agradezco su cariño y sus enseñanzas.

Muchos aún se asombran ante la presencia femenina en el movimiento guitarrístico de concierto.¿Consideras que permanecen tabúes en ese sentido entre tus colegas?
En el caso de mis colegas siento el respeto hacia mi trabajo, pienso que el resultado se va imponiendo. Las personas que me van descubriendo sí se asombran. Muchos me dicen que no sabían que una mujer podía tocar de esa manera y que la actitud ante el instrumento es completamente diferente a la de un hombre.
Pero mi realidad no es la de todas las mujeres, conozco las experiencias de otras colegas no solo en nuestro país, y es muy triste, porque a pesar de que el mundo va a tanta velocidad, la sociedad actual mantiene esta mirada limitada hacia lo que es capaz de hacer una mujer.
Yo no creo que el ser hombre o mujer garantice un resultado en determinadas profesiones, para mí el ser humano, con su sensibilidad y verdadera vocación, logra en la vida todo lo que se proponga.

¿El ser mujer implica esfuerzos extras para asumir este instrumento?
El ser mujer con logros en su profesión, formar una familia y los hijos creciendo, le imprime una dosis de intensidad a nuestra vida, para decirlo de alguna manera. Pero no lo veo como esfuerzos extras. Para mí son grandes obstáculos de los que aprendemos a ser más fuertes. Yo pienso que el día tiene 24 horas para todos, y como dice Gerardo Alfonso, convertirme en “ama de casa, buena esposa y mamá” es un gran reto, pero debemos hacernos respetar y valer por lo que somos, la célula más importante de la sociedad.

¿Qué compositores cubanos e internacionales prefieres?
Prefiero los compositores que se comprometen con su arte, ya sea porque sus raíces estén implícitas en su obra o porque su música sea auténtica, que surja de una necesidad de expresarse con el sonido.
He pasado por repertorios puramente técnicos, que solo quieren demostrar que el que compone tiene herramientas en sus manos y las quiere usar, pero la música no es esto.
Disfruto tocando la música de mi país: Ñico Rojas, Leo Brouwer, Harold Gramatges, Rafael Guedes, Eduardo Martín; todos diferentes. De música latinoamericana: Antonio Lauro, Astor Piazzolla, Heitor Villa-Lobos, Manuel Ponce. De los compositores españoles: Joaquín Rodrigo, Joaquín Turina, Miguel Llobet; y la que no es tan cercana a nuestro tiempo, como la obra de Fernando Sor y J. S. Bach.

De las colaboraciones con diferentes proyectos discográficos en los que está presente tu ejecutoria ¿cuáles ocupan para ti un lugar especial en tu carrera?
Para mí todas son importantes. Mi primera colaboración fue en el disco Un día de noviembre de Yasuji Ohagi, guitarrista japonés, con quien mantengo una linda amistad. La grabación del Concierto Latinoamericano, junto a la orquesta de Matanzas, fue una experiencia muy linda, porque el trabajo con una joven y talentosa directora, Esther, al igual que con mis colegas Bichot y Guedes —quien compuso este concierto tan cubano y latinoamericano—, nos permite soñar con nuevos proyectos.
La más reciente colaboración ha sido con la música de Eduardo Martín, y garantizo que será una propuesta muy bien recibida por nuestro público

Y en relación con tu discografía personal, ¿cómo valoras tus dos discos publicados?
Mis dos discos publicados hasta hoy me van dando una idea de evolución y de reafirmar mi propuesta de trabajo dentro del panorama actual de la guitarra en Cuba y en el mundo.
Mi primer disco, Como ángel y demonio, es un regalo, porque lo hice estando embarazada de mi hijo. Fue una propuesta de compositores cubanos, y marqué un objetivo claro de contribuir al conocimiento de nuestra música a partir de un instrumento como la guitarra.
Tengo siempre una anécdota: grabé en este disco “Los cantos yorubas” del maestro Héctor Angulo, y en ese momento no lo conocía a él personalmente. Después que el disco salió me llamó un día a la casa y me dijo: “Rosa, es Héctor Angulo”. Yo sentí que temblaba, porque en mi interpretación de su obra incluí algunos instrumentos y cantos, muy coherentes, y algunas personas me dijeron que el maestro era muy exigente y que quizás no le gustaría; mas yo como siempre confié en mi intuición. Para mi sorpresa, su llamada fue para felicitarme porque le habían hecho comentarios de la obra pero ninguno se acercó a lo que yo logré en mi propuesta cuando él la escuchó.
Igual pasó con Ñico Rojas, te puedo decir que el día de la presentación de mi disco estaba visiblemente emocionado.
Lo importante es que todas estas experiencias que nos acompañan nos hacen creer firmemente en lo que hacemos, a pesar de cualquier limitación.
Mi segundo disco fue Elogio en Espiral, que se enriquece con el documental Brouwer en Rosa de Tomás Piard, fue un homenaje al maestro Leo, a quien todos respetamos y admiramos como ser humano y músico. También he recibido comentarios muy importantes de las personas que han tenido la posibilidad de escucharlo, no solo de los conocedores.
Estás ahora mismo preparando un tercer fonograma, ¿de qué se trata?
Estoy grabando la música para guitarra de Harold Gramatges, quien cumpliría 95 años el día 26 de septiembre. Este proyecto contiene toda su música para guitarra sola y en diálogo con la voz, la flauta, la percusión, la viola; hasta llegar a la orquesta sinfónica.

¿Cuál ha sido el mayor descubrimiento en este acercamiento a la obra de Harold?
Mi mayor descubrimiento, partiendo del apoyo de personas valiosas que conocieron a Harold —quienes tienen a su cargo la custodia de la mayor parte de su música, como es el caso de Gema Suárez y el maestro Ulises Hernández— ha sido encontrar bellas páginas escritas para el teatro, específicamente para Teatro Estudio, en esa época dirigido por Raquel Revuelta. También, la versión para guitarra y voz de “Guitarra en duelo mayor” con textos de Nicolás Guillén, y otras obras que invito a todos a disfrutar.
Generalmente el nombre de Harold está asociado a una sonoridad muy dura y poco convencional. Así que no seré yo la única sorprendida. Es un privilegio llegar a su música, donde siempre encontró una manera de expresa su cubanía. Es una gran obra para todo guitarrista, con una intensidad que todos necesitamos experimentar. Su música es la medida de su mundo, un hombre sensible de una gran cultura y humanismo.

¿Cómo has diseñado el próximo concierto en el Centro Hispanoamericano de Cultura?
El Concierto tiene un programa de música española y aires americanos para guitarra sola, enlazados con obras de Harold para guitarra y voz que tienen puntos de contacto con los géneros antes mencionados. Será el día 15 de junio a las 5:00 pm.

Amigos, para que nadie se pierda, el Centro Hispanoamericano está ubicado en Malecón, número 17, entre Prado y Capdevila. Puede ser esta la invitación ideal para pasar un sábado realmente diferente en compañía de Rosa Matos y su guitarra, instrumento que en sus manos, irremediablemente, suena cubano.